domingo, 4 de septiembre de 2016

MISIONERA DE LA CARIDAD SOBREVIVIENTE DE YEMEN CONMUEVE A PAPA FRANCISCO




Misionera de la Caridad sobreviviente de Yemen conmueve al Papa
Por Diego López Marina



VATICANO, 03 Sep. 16 / (ACI).- Durante la Audiencia Jubilar en la Plaza de San Pedro de este sábado, la Madre Superiora del Hogar de Ancianos de las Misioneras de la Caridad en Yemen, Sor Sally, brindó su testimonio sobre cómo actúa la Providencia en la Congregación fundada por la Beata Madre Teresa de Calcuta, la cual se dedica a suplir las necesidades materiales y espirituales de los más necesitados.

“Desde el principio de la fundación de las Misioneras de la Caridad, nuestra fundadora, la Madre Teresa de Calcuta se encontró con Jesús. Y a partir de Él, ella recibió su vocación a nuestra forma de amar y poner nuestra confianza en Dios. Ella vivió en total dependencia de Dios de sus propias necesidades y de las de los pobres bajo su cuidado”, dijo Sor Sally en la víspera de la canonización de la Madre Teresa.

Proveniente de Kerala (India), Sor Sally se convirtió en Misionera de la Caridad y luego fue enviada al Medio Oriente para servir a los más necesitados. Vivió en el monasterio de la orden en Adén, República de Yemen, hasta marzo de este año luego de ser puesta a salvo del ataque en el que fueron masacradas cuatro religiosas de su comunidad por presuntos terroristas.

“La Madre dijo que Él estará con nosotros, y cuando Él esté allí, no nos hará falta nada. Al igual que San Pablo, podemos proclamar: Yo sé en quién he puesto mi confianza. Nosotras rezamos todos los días, adoramos todos los designios de su Divina Providencia, volcándonos enteramente a su voluntad”, detalló a los participantes del Jubileo de los voluntarios y operarios de la misericordia.


Durante su testimonio la religiosa dio algunos ejemplos de la acción de Dios en la vida de la comunidad fundada por la Madre Teresa. Aquí el resto de su testimonio:

“El 25 de marzo de 2015, en Yemen, había disparos y bombardeos por todas partes. Teníamos 64 inquilinos, 14 ayudantes, 5 hermanas y no había comida. Nos encontramos en una situación de total impotencia.


El 30 de marzo, a las 7:30 pm, no había electricidad. Estaba muy oscuro y llamaron a la puerta. Todas corrimos hacia la puerta con miedo y ansiedad, pero fue anunciada una buena noticia: nos trajeron frutas y verduras. Dios trabaja con nosotros en nuestra vida diaria. Nosotros creímos y experimentamos su gracia. Al igual que la viuda de Sarepta.

Al día siguiente, a las 5:30 AM, hubo un golpe en la puerta. La providencia de Dios estaba trabajando de nuevo. Un hombre trajo pan fresco que era suficiente para todo el mundo. Durante 10 días nunca dejó de llevar el pan, y en el décimo día trajo la harina y el trigo. Después de la Santa Comunión, oramos, ‘haznos dignos, Señor, para servir a nuestros semejantes. Dales, a través de nuestras manos un pan de cada día y a través de nuestro amor comprensivo darles paz y alegría.

En medio de esta situación peligrosa, nuestra querida Superior general, Sor Prema, nos llamó de Calcuta y habló con nosotros en forma individual. Nos dio la opción de permanecer o abandonar el lugar. Todos nosotros tuvimos una respuesta: "elegimos permanecer, vivir o morir con nuestros pobres". Es el fruto de nuestra oración diaria.

Nos quedamos sin el suministro de medicamentos para nuestros inquilinos. La hermana superior, llamó a la puerta del tabernáculo, y le dijo a Jesús: ‘Tú eres el dueño de esta casa, haz algo’. Por la tarde, un hombre trajo los mismos medicamentos que nuestro pobres necesitabas.

El momento crítico llegó cuando nos quedaba sólo un tanque de agua. Nuestros vecinos y otras personas llegaron con sus botellas vacías, pidiendo agua potable. Con el calor y el peligro de cada día, ¿quién puede negar agua potable a una persona sedienta o familiar? Dimos hasta la última gota. Nos recordó las palabras de nuestra querida madre: ‘la sed no es solo de agua, sino también para entender el amor, la justicia y la paz’.

Una vez más la Providencia de Dios: un camión cargado con botellas de agua llegó a nuestro complejo. Fuimos llenados de agua hasta el borde, agradeciendo a Dios. Jesús dijo, ‘tuve sed y me disteis de beber agua. Ven, bendito de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros’.

Con el corazón lleno con un amor más grande y entusiasmo, rogamos a Dios para seguir usando nuestra pequeñez para hacer presente a la Iglesia en el mundo de hoy, a través de la misión confiada a nosotros por nuestra Madre Teresa, incluso en medio de un entorno peligroso.

Con la ayuda del Corazón Inmaculado de María, causa de nuestra alegría, continuamos la búsqueda de los más pobres entre los pobres y llevarles el tierno afecto de Dios a través de nuestras humildes palabras de amor, pequeñas obras de paz, brindadas a costa de nuestras vidas”.

IMÁGENES DE LA CANONIZACIÓN DE SANTA TERESA DE CALCUTA







Sor Jacinta le entregó al Papa una reliquia de Madre Teresa y él la besó y la bendijo fotos

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La estampita y oración de Santa Teresa de Calcuta repartida en el Vaticano durante su canonización.

Fuente: Aciprensa

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PAPA FRANCISCO: SANTA TERESA DE CALCUTA DEFENDIÓ SIEMPRE LA VIDA HUMANA


Papa Francisco: Santa Teresa de Calcuta defendió siempre toda vida humana



VATICANO, 04 Sep. 16 /  (ACI).- En la homilía de la Misa de la canonización de Santa Teresa de Calcuta celebrada este domingo 4 de septiembre, el Papa Francisco afirmó que la querida religiosa defendió y acogió siempre toda vida humana.

Ante una multitud de unas 120 mil personas en la Plaza de San Pedro y en la Vía de la Conciliación, el Santo Padre resaltó que la “Madre Teresa, a lo largo de toda su existencia, ha sido una generosa dispensadora de la misericordia divina, poniéndose a disposición de todos por medio de la acogida y la defensa de la vida humana, tanto la no nacida como la abandonada y descartada”.

“Se ha comprometido en la defensa de la vida proclamando incesantemente que ‘el no nacido es el más débil, el más pequeño, el más pobre’”, subrayó.

Francisco recordó que la nueva Santa “se ha inclinado sobre las personas desfallecidas, que mueren abandonadas al borde de las calles, reconociendo la dignidad que Dios les había dado”.


Además, dijo, “ha hecho sentir su voz a los poderosos de la tierra, para que reconocieran sus culpas ante los crímenes de la pobreza creada por ellos mismos. La misericordia ha sido para ella la ‘sal’ que daba sabor a cada obra suya, y la ‘luz’ que iluminaba las tinieblas de los que no tenían ni siquiera lágrimas para llorar su pobreza y sufrimiento”.

Su misión, prosiguió el Papa, “en las periferias de las ciudades y en las periferias existenciales permanece en nuestros días como testimonio elocuente de la cercanía de Dios hacia los más pobres entre los pobres”.

El Pontífice propuso que ella sea modelo de santidad para los voluntarios, y resaltó que “esta incansable trabajadora de la misericordia nos ayude a comprender cada vez más que nuestro único criterio de acción es el amor gratuito, libre de toda ideología y de todo vínculo y derramado sobre todos sin distinción de lengua, cultura, raza o religión”.

La Madre Teresa, continuó el Papa, “amaba decir: ‘Tal vez no hablo su idioma, pero puedo sonreír’. Llevemos en el corazón su sonrisa y entreguémosla a todos los que encontremos en nuestro camino, especialmente a los que sufren”.

De ese modo, remarcó, “abriremos horizontes de alegría y esperanza a toda esa humanidad desanimada y necesitada de comprensión y ternura”.

El Papa Francisco refirió también que el seguimiento de Jesús, como el que hizo la Madre Teresa, “es un compromiso serio y al mismo tiempo gozoso; requiere radicalidad y esfuerzo para reconocer al divino Maestro en los más pobres y ponerse a su servicio”.

Por esto, “los voluntarios que sirven a los últimos y a los necesitados por amor a Jesús no esperan ningún agradecimiento ni gratificación, sino que renuncian a todo esto porque han descubierto el verdadero amor”.

“Igual que el Señor ha venido a mi encuentro y se ha inclinado sobre mí en el momento de necesidad, así también yo salgo al encuentro de Él y me inclino sobre quienes han perdido la fe o viven como si Dios no existiera, sobre los jóvenes sin valores e ideales, sobre las familias en crisis, sobre los enfermos y los encarcelados, sobre los refugiados e inmigrantes, sobre los débiles e indefensos en el cuerpo y en el espíritu, sobre los menores abandonados a sí mismos, como también sobre los ancianos dejados solos”.

El Papa afirmó luego que “dondequiera que haya una mano extendida que pide ayuda para ponerse en pie, allí debe estar nuestra presencia y la presencia de la Iglesia que sostiene y da esperanza”.

PAPA FRANCISCO CANONIZÓ A SANTA TERESA DE CALCUTA


 Fiesta en el cielo y la tierra: El Papa canonizó a Santa Teresa de Calcuta


VATICANO, 04 Sep. 16 / (ACI).- En una multitudinaria Misa celebrada este domingo 4 de septiembre en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, a la que se calcula asitieron unas 120 mil personas, el Papa Francisco canonizó a Santa Teresa de Calcuta.

Luego de escuchar la petición del Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, Cardenal Angelo Amato, para que la Madre Teresa sea inscrita en el libro de los santos; y tras las lectura de una breve reseña biográfica, se procedió a la letanía de los santos.

Tras el canto de las letanías, el Santo Padre leyó la siguiente fórmula para declarar Santa a la Madre Teresa de Calcuta:

“En honor a la Santísima Trinidad,
para exaltación de la fe católica
y crecimiento de la vida cristiana,
con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo,
de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo
y la Nuestra,
después de haber reflexionado largamente,
invocando muchas veces la ayuda divina
y oído el parecer
de numerosos hermanos en el episcopado,
declaramos y definimos a
la Beata Teresa de Calcuta
Santa
y la inscribimos en el Catálogo de los Santos,
y establecemos que en toda la Iglesia
sea devotamente honrada entre los Santos.
En el nombre del Padre y del Hijo
Y del Espíritu Santo.
Amén”.

Al inciar la Eucaristía se colocó un especial relicario de la nueva Santa con un gran significado espiritual. Tiene forma de cruz, con un corazón alrededor y las reliquias (cabello y sangre) están dentro de una "gota de agua" que representa la sed los pobres y necesitados del mundo. Los colores recuerdan el blanco y el azul del sari (hábito) de la Madre Teresa, que también representan a la Virgen María.


En su homilía, el Papa Francisco dijo que "Madre Teresa, a lo largo de toda su existencia, ha sido una generosa dispensadora de la misericordia divina, poniéndose a disposición de todos por medio de la acogida y la defensa de la vida humana, tanto la no nacida como la abandonada y descartada. Se ha comprometido en la defensa de la vida proclamando incesantemente que 'el no nacido es el más débil, el más pequeño, el más pobre'".

"Se ha inclinado sobre las personas desfallecidas, que mueren abandonadas al borde de las calles, reconociendo la dignidad que Dios les había dado; ha hecho sentir su voz a los poderosos de la tierra, para que reconocieran sus culpas ante los crímenes de la pobreza creada por ellos mismos".

"La misericordia ha sido para ella la «sal» que daba sabor a cada obra suya, y la «luz» que iluminaba las tinieblas de los que no tenían ni siquiera lágrimas para llorar su pobreza y sufrimiento", resaltó.


Su misión, continuó el Papa, "en las periferias de las ciudades y en las periferias existenciales permanece en nuestros días como testimonio elocuente de la cercanía de Dios hacia los más pobres entre los pobres".

"Hoy entrego esta emblemática figura de mujer y de consagrada a todo el mundo del voluntariado: que ella sea vuestro modelo de santidad".

El Santo Padre hizo votos también para que "esta incansable trabajadora de la misericordia nos ayude a comprender cada vez más que nuestro único criterio de acción es el amor gratuito, libre de toda ideología y de todo vínculo y derramado sobre todos sin distinción de lengua, cultura, raza o religión".

El Pontífice recordó también que la "Madre Teresa amaba decir: 'Tal vez no hablo su idioma, pero puedo sonreír'. Llevemos en el corazón su sonrisa y entreguémosla a todos los que encontremos en nuestro camino, especialmente a los que sufren. Abriremos así horizontes de alegría y esperanza a toda esa humanidad desanimada y necesitada de comprensión y ternura".


Teresa de Calcuta, cuyo nombre fue Gonxha Agnes Bojaxhiu, nació en Skopje el 26 de agosto de 1910. Fue bautizada al día siguiente y recibió la Primera Comunión a la edad de 5 años.

En 1928 ingresó a la Congregación de las Hermanas de Loreto en Irlanda. Llegó a la India en 1929 y emitió los primeros votos en 1937. Se distinguió por su amor y celo en los 20 años que estuvo en esa congregación en la India.

En septiembre de 1946 recibió la llamada, a través de visiones del mismo Señor Jesús, de "renunciar a todo y servirlo en los más pobres entre los pobres".

En 1948 obtuvo el permiso eclesiástico para iniciar su apostolado en los barrios más pobres de Calcuta.

Fundó a las Misioneras de la Caridad el 7 de octubre de 1950, reconocidas como de derecho pontificio en febrero de 1965. El carisma de la congregación es entregarse por los más pobres entre los pobres.

En 1963 fundó la rama masculina, los Hermanos Misioneros de la Caridad, en 1973 a las Hermanas Contemplativas, en 1979 a los Hermanos Contemplativos, y a los Padres Misioneros de la Caridad en 1984; y el movimiento Corpus Christi para sacerdotes.

Cuando volvió a la Casa del Padre el 5 de septiembre de 1997 la Congregación contaba con 3.842 religiosas viviendo en 594 casas en 120 países.

Pese a vivir 50 años de aridez espiritual u "oscuridad interior", la Madre Teresa siempre sirvió con gran amor, convirtiéndose en testimonio vivo de la misericordia y la ternura de Dios para con todos.

viernes, 2 de septiembre de 2016

RETRATO OFICIAL DE LA CANONIZACIÓN DE LA MADRE TERESA DE CALCUTA


Este es el retrato oficial de la canonización de la Madre Teresa de Calcuta


(ACI).- Hoy se presentó en Washington D.C., Estados Unidos, el retrato oficial de la canonización de la Madre Teresa de Calcuta.


Cortesía Caballeros de Colón

Una copia del mismo fue colocada esta mañana en la Plaza de San Pedro para la ceremonia que presidirá el domingo 4 de septiembre el Papa Francisco.

El título del retrato es "Santa Teresa de Calcuta: Portadora del Amor de Dios".

El retrato ha sido realizado por el artista de 50 años Chas Fagan, por encargo de los Caballeros de Colón, la organización laical más grande del mundo que contribuye con una gran cantidad de proyectos de ayuda en la Iglesia en todo el orbe.

Fagan realizó la obra en un lapso de cuatro meses y estará presente en la canonización de la Madre Teresa el domingo en el Vaticano.

En una nota enviada por Carl Anderson, Caballero Supremo de los Caballeros de Colón, a Fagan, se comenta que “con certeza es el mejor retrato que he visto alguna vez de la Madre Teresa”.

Chas Fagan es un artista que tiene en su haber diversos retratos y estatuas de personajes históricos que incluyen al Expresidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, el astronauta Neil Amstrong, la emblemática luchadora por los derechos civiles de los afroamericanos Rosa Parks, Barbara Bush, entre otros.

Sobre la Madre Teresa, Fagan afirma que “ella fue siempre un constante recordatorio de que hay mucho más por hacer en el mundo y que si uno ayuda a alguien, de pronto los propios problemas podrán desaparecer”.

Joe Cullen, vocero de los Caballeros de Colón, explicó que el retrato pasará a ser propiedad legal de las Misioneras de la Caridad luego de la canonización. Después de Wahington estará en New Haven, pasará luego a Nueva York y después volverá a la capital estadounidense. 

Los Caballeros de Colón imprimirán 1 millón de estampas para la canonización con una breve oración en inglés, español, francés e italiano que dice lo siguiente: "Dios amó tanto al mundo que nos entregó a Su único Hijo. Dios sigue amando al mundo y nos envía a ti y a mí, a ser Su amor, Su compasión para los pobres".

IMÁGENES DE LA PREPARACIÓN PARA LA CANONIZACIÓN DE MADRE TERESA DE CALCUTA













IMÁGENES DE LA PREPARACIÓN PARA LA 
CANONIZACIÓN DE MADRE TERESA DE CALCUTA


"La Madre Teresa marcó la historia de nuestro siglo con valentía. Sirvió a todos los seres humanos promoviendo su dignidad y su respeto, e hizo sentir la ternura de Dios a quienes habían sido derrotados por la vida." - Papa Juan Pablo II


http://ewtn.com/madreteresa/coverage.asp


Fuente: EWTN en español

SEGUIR EL EJEMPLO DE JESÚS Y ACERCARSE A QUIEN ESTÁ SOLO, AFIRMA PAPA FRANCISCO

"Seguir el ejemplo de Jesús y acercarse a quien está solo" Papa Francisco
La misericordia ofrece dignidad 


Por: Sergio Mora / Papa Francisco | Fuente: ZENIT (https://es.zenit.org/) 



(ZENIT – Ciudad del Vaticano, 31 de agosto de 2016).- El papa Francisco realizó hoy la audiencia habitual de los miércoles en el Vaticano, después de haber recorrido los pasillos de la Plaza de San Pedro en el jeep abierto, saludando y bendiciendo a los peregrinos, en particular a los niños y enfermos.
En sus palabras en español con un resumen de la catequesis, el Santo Padre señaló que en el evangelio que acababan de leer, “una mujer que sufría flujos de sangre se abrió paso entre la multitud para tocar el borde del manto de Jesús. Estaba convencida de que Jesús era el único que podía liberarla de su enfermedad y de la marginación que sufría desde hacía bastante tiempo”.
“Cuando la mujer –precisó el Papa– tocó el manto, Jesús se volvió hacia ella y la miró con ternura y misericordia. Fue un encuentro personal, un encuentro de acogida, en el que Jesús alabó su fe sólida, capaz de superar cualquier obstáculo y adversidad”.
Porque Jesús “no sólo la curó de su dolencia, sino que la libra de sus temores y complejos, le restituye su dignidad y la reintegra en la esfera del amor misericordioso de Dios”.
“Jesús es la fuente de todo bien y de él nos viene la salvación; nosotros debemos acogerlo con fe viva y auténtica, como demostró tener esa mujer”, dijo. Concluyó saludando a los peregrinos de lengua española, “en particular a los venidos de España y Latinoamérica”.


E invitó a que “el ejemplo de Jesús nos ayude a salir al encuentro de quien está solo y necesitado, para llevar su misericordia y ternura, que sana las heridas y restablece la dignidad de hijos de Dios. Muchas gracias”.
Después de los saludos en diversos idiomas y a las delegaciones presentes, la audiencia concluyó con el canto del Pater Noster y la bendición de los presentes y de los objetos de piedad.
Texto de la catequesis del Santo Padre Francisco:
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
El Evangelio que hemos escuchado nos presenta una figura que sobresale por su fe y su coraje. Se trata de la mujer a la que Jesús curó de sus pérdidas de sangre (Cfr. Mt 9,20-22). Pasando en medio de la muchedumbre, se acerca por detrás de Jesús para tocar el borde de su manto. Pensaba: “Con sólo tocar su manto, quedaré curada”  (v. 21). ¡Cuánta fe, eh! ¡Cuánta fe tenía esta mujer! Razonaba así porque estaba animada por tanta fe, tanta esperanza y, con un toque de astucia, realiza cuanto lleva en su corazón. El deseo de ser salvada por Jesús es tan grande que la hace ir más allá de las prescripciones establecidas por la ley de Moisés.
En efecto, esta pobre mujer desde hacía tantos años no sólo estaba sencillamente enferma, sino que era considerada impura porque padecía de hemorragias (Cfr. Lv 15, 19-30). Por esta razón estaba excluida de las liturgias, de la vida conyugal, de las relaciones normales con el prójimo. El evangelista Marcos añade que había consultado a muchos médicos, agotando sus medios para pagarlos y soportando tratamientos dolorosos, pero sólo había empeorado. Era una mujer descartada por la sociedad. Es importante considerar esta condición – de descartada – para entender su estado de ánimo: ella siente que Jesús puede liberarla de la enfermedad y del estado de marginación y de indignidad en el que se encuentra desde hace años. En una palabra: sabe, siente que Jesús puede salvarla.
Este caso nos hace reflexionar acerca de cómo la mujer muchas veces es percibida y representada. A todos se nos pone en guardia, también a las comunidades cristianas, contra consideraciones de la feminidad aminoradas por prejuicios y recelos ultrajantes de su intangible dignidad. En este sentido son precisamente los Evangelios los que  restablecen la verdad y reconducen a un punto de vista liberatorio.
Jesús ha admirado la fe de esta mujer a la que todos evitaban y ha transformado su esperanza en salvación. No conocemos su nombre, pero las pocas líneas con las que los Evangelios describen su encuentro con Jesús trazan un itinerario de fe capaz de restablecer la verdad y la grandeza de la dignidad de toda persona. En el encuentro con Cristo se abre para todos, hombres y mujeres de todo lugar y de todo tiempo, el camino de la liberación y de la salvación.
El Evangelio de Mateo dice que cuando la mujer tocó el manto de Jesús, Él “se dio vuelta”, la vio (v. 22), y le dirigió la palabra. Como decíamos, a causa de su estado de exclusión, la mujer ha actuado a escondidas, detrás de Jesús – tenía un poco de temor – para no ser vista, porque era una descartada. En cambio, Jesús la ve y su mirada no es de reproche, no dice: “¡Vete de aquí, tú eres una descartada!”, como si dijera: “¡Tú eres una leprosa, vete!”, ¿no? No reprocha. Sino que la mirada de Jesús es de misericordia y ternura. Él sabe lo que ha sucedido y busca el encuentro personal con ella, lo que, en el fondo, ella misma anhelaba. Esto significa que Jesús no sólo la acoge, sino que la considera digna de ese encuentro hasta el punto que le dona su palabra y su atención.
En la parte central del relato el término salvación se repite tres veces. “Con sólo tocar su manto, quedaré curada. Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: ‘Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado’” (vv. 21-22). Este “ten confianza, hija” – “confianza hija”, dice Jesús – expresa toda la misericordia de Dios por aquella persona, y por toda persona descartada. Pero cuántas veces nos sentimos interiormente descartados por nuestros pecados, hemos hecho tantas, hemos hecho tantas… Y el Señor nos dice: “¡Confianza! ¡Ven! Para mí tú no eres un descartado, una descartada. Confianza, hija. Tú eres un hijo, una hija”. Y éste es el momento de la gracia, es el momento del perdón, es el momento de la inclusión en la vida de Jesús, en la vida de la Iglesia. Es el momento de la misericordia. Hoy, a todos nosotros, pecadores, que somos grandes pecadores o pocos [pequeños] pecadores, pero todos lo somos, ¡eh!,  a todos [nosotros] el Señor nos dice: “¡Confianza, ven! Ya no eres descartado, no eres descartada: yo te perdono, yo de abrazo”.
Así es la misericordia de Dios. Debemos tener coraje e ir hacia Él; pedir perdón por nuestros pecados e ir adelante. Con coraje, como hizo esta mujer.  Después, la “salvación” adquiere múltiples rasgos: ante todo devuelve la salud a la mujer; después la libera de las discriminaciones sociales y religiosas; además, realiza la esperanza que ella llevaba en su corazón anulando sus temores y su desaliento; y, en fin, la devuelve a la comunidad liberándola de la necesidad de actuar a escondidas. Y esto último es importante: un descartado siempre hace algo a escondidas [alguna vez] o toda la vida: pensemos en los leprosos de aquellos tiempos, en los sin techo de hoy… pensemos en los pecadores, ¡eh!, en nosotros pecadores: siempre hacemos algo a escondidas, como … tenemos necesidad de hacer algo a escondidas y nos avergonzamos por lo que somos. Y Él nos libera de esto, Jesús nos libera y hace que nos pongamos de pie: “Levántate, ven. De pie”. Como Dios nos ha creado: Dios nos ha creado de pie, no humillados. De pie. La salvación que Jesús da es total, reintegra a la vida de la mujer en la esfera del amor de Dios y, al mismo tiempo, la restablece en su plena dignidad.
En suma, no es el manto que la mujer ha tocado el que le da la salvación, sino la palabra de Jesús, acogida en la fe, capaz de consolarla, curarla y restablecerla en la relación con Dios y con su pueblo. Jesús es la única fuente de bendición de la que brota la salvación para todos los hombres, y la fe es la disposición fundamental para acogerla.
Jesús, una vez más, con su comportamiento lleno de misericordia, indica a la Iglesia el itinerario que debe realizar para salir al encuentro de cada persona, para que cada uno pueda ser curado en el cuerpo y en el espíritu, y recuperar la dignidad de hijos de Dios. Gracias.
(Radio Vaticana)