jueves, 29 de junio de 2017

PAPA FRANCISCO: DIOS SIEMPRE ESTÁ A NUESTRO LADO Y NOS TIENDE LA MANO


Dios siempre está a nuestro lado y nos tiende la mano, dice el Papa en el Ángelus
Por Álvaro de Juana
Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa




VATICANO, 29 Jun. 17 / 05:13 am (ACI).- Después de la Misa presidida con motivo de la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, el Papa Francisco presidió el rezo del Ángelus desde la ventana del Palacio Apostólico y recordó que Dios siempre “camina con nosotros”.

“Los Padres de la Iglesia amaban comparar a los santos Apóstoles Pedro y Pablo con dos columnas, sobre las cuales se apoya la construcción visible de la basílica”, explicó el Papa sobre los dos patronos de Roma.

“Ambos han sellado con su propia sangre el testimonio de Cristo por la predicación y el servicio a la naciente comunidad cristiana”.

Francisco recordó cómo las lecturas del día hablan de este testimonio, “lecturas que indican el motivo por el que su fe, confesada y anunciada, ha sido después coronada con la prueba suprema del martirio”.

El martirio de Pedro y Pablo “revela el camino común de dos apóstoles, los cuales fueron mandados por Jesús a anunciar el Evangelio a ambientes difíciles y en ciertos casos hostiles”.

Francisco también afirmó que ambos “nos demuestran y dicen, hoy, que el Señor está siempre a nuestro lado, camina con nosotros, no nos abandona nunca. Especialmente en el momento de la prueba, Dios nos tiende la mano, viene en nuestra ayuda y nos libera de las amenazas del enemigo”.

“Pero recordemos que nuestro verdadero enemigo es el pecado, es el Maligno que nos empuja a ello. Cuando nos reconciliamos con Dios, especialmente en el Sacramento de la Penitencia, recibiendo la gracia del perdón, somos liberados de los vínculos del mal y aligerados del peso de nuestros errores”.

El Santo Padre se despidió saludando a los nuevos cardenales y pidió que “la bondad y la gracia del Señor sostenga a todo el pueblo romano, para que viva en fraternidad, haciendo resplandecer la fe cristiana, testimoniada con el intrépido ardor de los apóstoles Pedro y Pablo”. 

PAPA FRANCISCO EN SOLEMNIDAD DE SAN PEDRO Y SAN PABLO: NO SEAMOS CRISTIANOS DE SALÓN!


El Papa en Solemnidad de San Pedro y San Pablo: ¡No seamos cristianos de salón!
Por Álvaro de Juana
Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa




VATICANO, 29 Jun. 17 / 03:40 am (ACI).- En la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, el Papa Francisco celebró la Misa en la Plaza de San Pedro acompañado de los cinco nuevos cardenales creados el día anterior en el Consistorio, y pidió no ser “cristianos de salón”, sino verdaderos discípulos de Jesús.

Para ello, centró su homilía en comentar 3 palabras que vivieron los dos santos: confesión, persecución y oración. “De poco sirve conocer los artículos de la fe si no se confiesa a Jesús como Señor de la propia vida”, dijo al comienzo.

“Preguntémonos si somos cristianos de salón, de esos que comentan cómo van las cosas en la Iglesia y en el mundo, o si somos apóstoles en camino, que confiesan a Jesús con la vida porque lo llevan en el corazón”, pidió ante miles de fieles en la Plaza de San Pedro.

El Pontífice explicó que “quien confiesa a Jesús sabe que no ha de dar sólo opiniones, sino la vida; sabe que no puede creer con tibieza, sino que está llamado a ‘arder’ por amor; sabe que en la vida no puede conformarse con ‘vivir al día’ o acomodarse en el bienestar, sino que tiene que correr el riesgo de ir mar adentro, renovando cada día el don de sí mismo”.

Respecto a la persecución, el Papa recordó que “no fueron sólo Pedro y Pablo los que derramaron su sangre por Cristo, sino que desde los comienzos toda la comunidad fue perseguida, como nos lo ha recordado el libro de los Hechos de los Apóstoles”.

“Incluso hoy en día, en varias partes del mundo, a veces en un clima de silencio –un silencio con frecuencia cómplice–, muchos cristianos son marginados, calumniados, discriminados, víctimas de una violencia incluso mortal, a menudo sin que los que podrían hacer que se respetaran sus sacrosantos derechos hagan nada para impedirlo”.

Francisco recordó que el cristiano está llamado a “soportar el mal” que significa “no sólo tener paciencia y continuar con resignación”, sino que “soportar es imitar a Jesús: es cargar el peso, cargarlo sobre los hombros por él y por los demás”.

“Es aceptar la cruz, avanzando con confianza porque no estamos solos: el Señor crucificado y resucitado está con nosotros”.

Sobre San Pablo, comentó que “su comportamiento en la noble batalla fue únicamente no vivir para sí mismo, sino para Jesús y para los demás. Vivió ‘corriendo’, es decir, sin escatimar esfuerzos, más bien consumándose. Una cosa dice que conservó: no la salud, sino la fe, es decir la confesión de Cristo”.

“Por amor a Jesús experimentó las pruebas, las humillaciones y los sufrimientos, que no se deben nunca buscar, sino aceptarse. Y así, en el misterio del sufrimiento ofrecido por amor, en este misterio que muchos hermanos perseguidos, pobres y enfermos encarnan también hoy, brilla el poder salvador de la cruz de Jesús”.

Sobre la oración, dijo que “es el agua indispensable que alimenta la esperanza y hace crecer la confianza”. “La oración nos hace sentir amados y nos permite amar. Nos hace ir adelante en los momentos más oscuros, porque enciende la luz de Dios. En la Iglesia, la oración es la que nos sostiene a todos y nos ayuda a superar las pruebas”.

De esta manera, “una Iglesia que reza está protegida por el Señor y camina acompañada por él. Orar es encomendarle el camino, para que nos proteja. La oración es la fuerza que nos une y nos sostiene, es el remedio contra el aislamiento y la autosuficiencia que llevan a la muerte espiritual. Porque el Espíritu de vida no sopla si no se ora y sin oración no se abrirán las cárceles interiores que nos mantienen prisioneros”.

“Qué urgente es que en la Iglesia haya maestros de oración, pero que sean ante todo hombres y mujeres de oración, que viven la oración”, indicó.

En la celebración, el Papa bendijo los palios destinados a los Arzobispos metropolitanos nombrados a lo largo del año y que les serán impuestos en sus respectivas diócesis.

ESTE ES EL SITIO WEB OFICIAL DE LA VISITA DEL PAPA FRANCISCO A COLOMBIA


Este es el sitio web oficial de la visita del Papa Francisco a Colombia
Por María Ximena Rondón




BOGOTÁ, 29 Jun. 17 / 12:01 pm (ACI).- La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC)  lanzó el sitio web oficial para la visita del Papa Francisco a Colombia, que se realizará del 6 al 11 de septiembre de este año.

En la portada se encuentran el logo y el lema oficiales del viaje del Santo Padre a ese país.

En información enviada a ACI Prensa, la CEC indicó que este sitio web “servirá para dar a conocer el papel del Santo Padre en la Iglesia Católica, la trascendencia de su viaje y del mensaje para los colombianos”.

Asimismo en esta plataforma se compartirán las actividades que se realizarán como preparación para la visita, las reflexiones semanales, noticias, el programa oficial del viaje apostólico, la oración oficial y la biografía del Pontífice.

Por otro lado, se han colocado los teléfonos y el correo de contacto para todos aquellos que estén interesados en ser voluntarios durante la visita del Papa a Colombia.

En la parte superior del sitio web se podrán encontrar los enlaces a las cuentas oficiales de la visita del Papa a Colombia en YouTube, Facebook, Twitter e Instagram.

Además, hay una sección donde están los números de las cuentas bancarias para todos los que deseen hacer una donación.

http://www.papafranciscoencolombia.co/

martes, 27 de junio de 2017

PAPA FRANCISCO A CARDENALES: SOMOS LOS ABUELOS DE LA IGLESIA LLAMADOS A DARLE SENTIDO


El Papa a Cardenales: Somos los abuelos de la Iglesia llamados a darle sentido
Por Miguel Pérez Pichel
Foto: L'Osservatore Romano




VATICANO, 27 Jun. 17 / 01:56 am (ACI).- El Papa Francisco negó que la Iglesia sea una institución gobernada por ancianos, y animó a los Cardenales y Obispos que ya tienen una edad avanzada, a vivir en la Iglesia “como abuelos que cuidan y enseñan a sus nietos”.

El Santo Padre realizó esta afirmación durante la Misa, concelebrada con los Cardenales presentes en Roma, que presidió en la Capilla Paolina del Palacio Apostólico del Vaticano con motivo del 25 aniversario de su Ordenación Episcopal, que tuvo lugar el 27 de junio de 1992.

En ella, reflexionó sobre los tres mandatos que Dios le da a Abraham, y que son asumibles también para los Cardenales, Obispos y demás pastores de la Iglesia: “levántate, mira y espera”.

El Papa comenzó su homilía recordando que “en la primer lectura hemos escuchado cómo continúa el diálogo entre Dios y Abraham, ese diálogo que comenzó con aquel ‘deja tu tierra’”.

Explicó que en ese diálogo se encuentran tres imperativos: levántate, mira y espera. “Tres imperativos que muestran el camino que debe recorrer Abraham y también el modo de hacerlo: levántate, mira, espera”.

Levántate

“Levántate, camina, no te quedes parado”, eso es lo que Dios le dice a Abraham “y a todos nosotros”. “Tienes una misión, una obligación, y debes hacer el camino. Levántate, en pie”.

Abraham escuchó ese mandato sin protestar, a pesar de su edad, “y comenzó a caminar. Siempre en camino, y el símbolo de esto es la tienda. Dice el libro del génesis que Abraham andaba con la tienda, y cuando se paraba, la montaba. Abraham nunca hizo una casa para él. En ocasiones construía un altar para adorar a Aquel que le mandaba levantarse, ponerse en camino con la tienda”.

Mira

El segundo imperativo es “mira”, “levanta los ojos, y allí donde estés, dirige la mirada en medio del oriente y el occidente, mira el horizonte. No construyas muros. Mira siempre y ve adelante. Es la mística del horizonte: cuanto más avanzas, más lejano está el horizonte. Dirige la mirada, adelante, siempre caminando hacia el horizonte”.

Espera

Por último, Dios le pide que tenga paciencia, que espere, “y se lo dice a un hombre anciano que no pudo tener hijos. Le dice: ‘Tu heredad será como el polvo de la tierra, y si alguien puede contar el polvo de la tierra, podrá contar el número de tus descendientes’”.

Y más adelante le dice: ‘Levanta la mirada y mira el cielo, cuenta las estrellas: así será tu descendencia’. Y Abraham creyó y el Señor le concedió la justicia”.

“Nunca muros, horizontes: levántate, mira, espera. La esperanza es sin muros, siempre con horizontes”.

Abuelos de la Iglesia

A continuación, tras reflexionar sobre estos tres imperativos, Francisco se dirigió a los Cardenales de la Curia para explicarles que, aunque casi todos tienen ya, al igual que él, una edad avanzada, deben seguir el ejemplo de Abraham, quien asumió la vocación y la misión que Dios le encargó cuando ya era anciano.


El Pontífice explicó que cuando Abraham recibió la llamada de Dios, “tenía más o menos nuestra edad. Estaba más bien camino a retirarse, para descansar. Era un hombre anciano con el peso de la vejez, esa vejez que trae el dolor, las enfermedades, pero él como si fuera un joven, un ‘scout’: levántate y ve. Mira y espera”.

“Estas palabras de Dios son también para nosotros, que tenemos una edad como aquella de Abraham, y a nosotros hoy el Señor nos dice lo mismo: levántate, mira y espera. Nos dice que no es hora de poner nuestra vida en cierre, que no es hora de cerrar nuestra historia. El Señor nos dice que nuestra vida está todavía abierta, en misión, una misión que se resume en esas tres palabras: levántate, mira y espera”.

El Obispo de Roma rechazó las acusaciones de “gerontocracia”, gobierno de los ancianos, en la Iglesia, y señaló que los Cardenales y los Obispos, sobre todos aquellos que ya tienen una edad avanzada, deben ser como “abuelos” que enseñan a sus “nietos”.

“Algunos, que no nos quieren demasiado, dicen de nosotros que somos la ‘gerontocracia’ de la Iglesia. Es una maldad, no comprenden lo que dicen, nosotros no somos viejos, somos abuelos, y si no sentimos esto tenemos que pedir la gracia de sentirlo, abuelos a los que miran sus nietos, a los que debemos dar un sentido de la vida con nuestra experiencia. Abuelos que no están cerrados en la melancolía de la historia, sino abiertos”.

“Para nosotros –continuó– ese ‘levántate, mira y espera’ se llama soñar. Somos abuelos llamados a soñar y a dar nuestro sueño a la juventud necesitada de hoy, porque ellos tomarán de nuestro sueño la fuerza para llevar adelante sus obligaciones”.

Y concluyó insistiendo en que lo que Dios les pide es ser ‘abuelos’ de su pueblo. “Eso es lo que el Señor nos pide hoy: ser abuelos, tener la vitalidad de dar a los jóvenes lo mejor de nosotros, sin cerrarnos. Ellos esperan de nuestra experiencia y de nuestros sueños positivos la profecía y el trabajo para ir adelante”.

PAPA FRANCISCO: EL CRISTIANO NO CONSULTA HORÓSCOPOS, VIVE LA VOLUNTAD DE DIOS Y BENDICE


Papa Francisco: El cristiano no consulta horóscopos, vive la voluntad de Dios y bendice
Por Álvaro de Juana
Foto: L'Osservatore Romano




VATICANO, 26 Jun. 17 / 04:45 am (ACI).- El Papa Francisco criticó en la homilía en la Casa Santa Marta a los cristianos que consultan los horóscopos y adivinos y que se instalan demasiado en la vida, en lugar de buscar en todo la voluntad de Dios y bendecir a Dios, también en las cosas malas.

Un cristiano “que está parado” no es un “verdadero cristiano”, por lo que advirtió del peligro de “instalarse demasiado” en lugar de “fiarse de Dios”.

Francisco reflexionó sobre la lectura del Génesis de la liturgia del día, en la que se habla de Abraham: “este es el estilo de la vida cristiana, el estilo de nosotros como pueblo” que se basa en 3 puntos: “despojarse”, la “promesa” y la “bendición”.

“Ser cristiano lleva siempre esta dimensión de despojarse que encuentra su plenitud en el despojarse de Jesús en la Cruz. Siempre hay un ‘ir’, ‘deja’, para dar el primer paso: ‘deja y vete de tu tierra, de tu parentela, de la casa de tu padre’. Si hacemos un poco de memoria veremos que en los evangelios la vocación de los discípulos es un ‘ve’, ‘deja’, ‘ven’”.

Por tanto, los cristianos deben tener “la capacidad” de ser despojados porque si no se dejan “despojar y crucificar con Jesús”, no son cristianos auténticos.

“El cristiano no tiene el horóscopo para ver el futuro; no va al adivino que tiene la bola de cristal, o a que le lean la mano. No, no. No sabe dónde va. Es guiado. Y esto es como una primera dimensión de nuestra vida cristiana: el despojarse”, dijo el Papa.

“¿Pero despojarse para qué? Para ir hacia una promesa. Y esta es la segunda. Somos hombres y mujeres que caminamos hacia una promesa, hacia un encuentro, hacia algo que debemos recibir en herencia”.

El Papa recordó que Abraham se “fía de Dios”, y “siempre está en camino”. “El camino comienza todos los días desde la mañana; el camino de fiarse del Señor, el camino abierto a las sorpresas del Señor, muchas veces no son buenas, son feas. Pensemos en una enfermedad, en una muerte. Pero es un camino abierto porque yo sé que Tú me llevarás a un lugar seguro, a una tierra que has preparado para mí: el hombre en camino, el hombre que vive en una tienda, una tienda espiritual”.

El Papa también dio el aviso de que cuando el alma “se acomoda demasiado, se instala demasiado, pierde esa dimensión de ir hacia la promesa y en lugar de caminar hacia la promesa, lleva la promesa y posee la promesa, y esto no funciona, no es cristiano”.

El tercer punto es la “bendición”. El cristiano “bendice”, es decir, “dice bien de Dios y dice bien de los otros” y “se hace bendecir por Dios y por los demás”.

Y este es el esquema “de nuestra vida cristiana”, porque todos “debemos bendecir a los otros, ‘decir bien de los demás’ y ‘decir bien a Dios de los demás’.

Francisco también advirtió de que estamos acostumbrados “a no decir bien” del prójimo cuando “la lengua se mueve un poco como quiere”, en lugar de seguir a “nuestro Padre”.

Lectura comentada por el Papa:

Primera lectura

Génesis 12:1-9
1 Yahveh dijo a Abram: «Vete de tu tierra, y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré.
2 De ti haré una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre; y sé tú una bendición.
3 Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. Por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra.»
4 Marchó, pues, Abram, como se lo había dicho Yahveh, y con él marchó Lot. Tenía Abram 75 años cuando salió de Jarán.
5 Tomó Abram a Saray, su mujer, y a Lot, hijo de su hermano, con toda la hacienda que habían logrado, y el personal que habían adquirido en Jarán, y salieron para dirigirse a Canaán. Llegaron a Canaán,
6 y Abram atravesó el país hasta el lugar sagrado de Siquem, hasta la encina de Moré. Por entonces estaban los cananeos en el país.
7 Yahveh se apareció a Abram y le dijo: «A tu descendencia he de dar esta tierra.» Entonces él edificó allí un altar a Yahveh que se le había aparecido.
8 De allí pasó a la montaña, al oriente de Betel, y desplegó su tienda, entre Betel al occidente y Ay al oriente. Allí edificó un altar a Yahveh e invocó su nombre.
9 Luego Abram fue desplazándose por acampadas hacia el Négueb.

PAPA FRANCISCO LLAMA A AVANZAR EN LA COMUNIÓN SIN UNIFORMIDAD ENTRE CATÓLICOS Y ORTODOXOS


El Papa llama a avanzar en la comunión sin uniformidad entre católicos y ortodoxos
Por Miguel Pérez Pichel
Foto: L'Osservatore Romano



VATICANO, 27 Jun. 17 / 03:34 am (ACI).- El Papa Francisco recibió en el Vaticano a una delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla ante la que valoró el creciente deseo de unidad entre católicos y ortodoxos y afirmó que “comunión no significa uniformidad homologada”.

Como es tradición, la delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla acudió a la audiencia con el Obispo de Roma con motivo de la Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, que se celebrará el próximo jueves 19 de junio.

El Pontífice destacó la importancia que esta visita, que se complementa con el envío de una delegación vaticana al Patriarcado de Constantinopla con motivo de la Solemnidad del Apóstol San Andrés, tiene para el diálogo ecuménico entre católicos y ortodoxos.

“El intercambio de delegaciones entre la Iglesia de Roma y la Iglesia de Constantinopla, con motivo de sus respectivas fiestas patronales, incrementa en nosotros el deseo de restablecer plenamente la comunión entre católicos y ortodoxos, que ya se anticipa en el encuentro fraterno, en la oración común y en el servicio común al Evangelio”.

Francisco rememoró los primeros siglos del cristianismo, cuando cristianos de Oriente y Occidente rezaban juntos y celebraban juntos la Eucaristía.

En este sentido, afirmó que “la experiencia del primer milenio, en la cual los cristianos de Oriente y los de Occidente participaban en la misma mesa eucarística, por un lado custodiando juntos la misma verdad de fe y, de otro, cultivando las diversas tradiciones teológicas, espirituales y canónicas compatibles con la enseñanza de los Apóstoles y de los Concilio ecuménicos, es un punto de referencia necesario y fuente de inspiración para la búsqueda del restablecimiento de la plena comunión en las condiciones actuales”.

Por ello insistió en que “comunión no significa uniformidad homologada”.

El Papa destacó el camino ecuménico abierto en las últimas décadas y se refirió como un punto de inflexión del diálogo entre católicos y ortodoxos los años en que Pablo VI fue Obispo de Roma y Athenagoras Patriarca de Constantinopla.

Quiso recordar que este año se celebr el cincuenta aniversario de la Visita de Pablo VI al Fanar –donde se encuentra la sede del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla– en junio de 1967, y de la visita del Patriarca Athenagoras a Roma en octubre de aquel mismo año.

“El ejemplo de aquellos dos valientes y luminosos pastores motivados por el amor a Cristo y a su Iglesia, nos anima a continuar nuestro camino hacia la unidad plena. Hace cincuenta años, las dos visitas fueron eventos que suscitaron una gran alegría y una inmenso entusiasmo entre los fieles de las Iglesias de Roma y de Constantinopla, y contribuyeron a hacer madurar la decisión de enviar delegaciones para nuestras respectivas fiestas patronales, algo que continuamos haciendo también hoy”.

Por otro lado, Francisco aseguró que guarda “un grato recuerdo” de su reciente encuentro “con mi amado hermano Bartolomeo”, Patriarca de Constantinopla, en Egipto, “donde he podido constatar una vez más la profunda consonancia en la visión sobre determinados desafíos que afectan a la vida de la Iglesia y del mundo contemporáneo”.

El Santo Padre finalizó su discurso deseando “un clima espiritual de escucha a la voluntad del Señor y en el compartir el camino de muchos fieles católicos y ortodoxos” en la reunión del Comité de Coordinación de la Comisión Mixta Internacional para el Diálogo Teológico entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa, que tendrá lugar el próximo mes de septiembre en Leros, Grecia.

HOY 27 DE JUNIO, EL PAPA FRANCISCO CUMPLE 25 AÑOS DE OBISPO


Hoy 27 el Papa Francisco cumple 25 años de obispo
 Crédito: Alan Holdren (ACI Prensa)







REDACCIÓN CENTRAL, 27 Jun. 17 / 02:06 am (ACI).- El Papa Francisco cumple hoy 25 años de su consagración como Obispo Auxiliar de Buenos Aires, conferida por el Cardenal Antonio Quarracino, Arzobispo de la capital argentina, el 27 de junio de 1992.

Junto con el Cardenal Quarracino, participaron en la Misa de la consagración episcopal en la Catedral de Buenos Aires el entonces Nuncio Apostólico en Argentina, Mons. Ubaldo Calabresi; y Mons. Emilio Ogñénovich, Obispo de Mercedes.


El P. Jorge Mario Bergoglio supo que sería Obispo Auxiliar de Buenos Aires el 13 de mayo de 1992, como lo relató años después en el libro biográfico “El Jesuita”, escrito por los periodistas Sergio Rubín y Francesca Ambrogetti.

Al conocer la noticia de su nombramiento, el Santo Padre dijo que su primera reacción fue de sorpresa. “Me bloqueé. Como señalé antes, como consecuencia de un golpe, bueno o malo, siempre me bloqueo. Y mi primera reacción es, también, siempre mala”.

El nombramiento como Obispo Auxiliar de Buenos Aires, aprobado por el Papa San Juan Pablo II, se hizo público el 20 de mayo.

En mayo de 1997, cinco años después de su ordenación, fue el mismo Nuncio Calabresi quien le informó que el Papa peregrino había decidido que fuera el nuevo Arzobispo Coadjutor de Buenos Aires, diócesis en la que sirvió hasta 2013, año en el que fue elegido como Sucesor de San Pedro.

domingo, 25 de junio de 2017

IR DE MISIONES NO ES HACER TURISMO, ES SER TESTIGO DEL SEÑOR, RECUERDA EL PAPA FRANCISCO


“Ir de misiones no es hacer turismo, es ser testigo del Señor”, recuerda el Papa Francisco
Por Miguel Pérez Pichel




VATICANO, 25 Jun. 17 / 05:21 am (ACI).- Durante el rezo del Ángelus este domingo en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco exhortó a asumir la vocación de todo cristiano a la misión, a dar testimonio de Cristo, pero afirmó: “ir de misiones no es hacer turismo”, y recordó la advertencia que hizo Jesús a sus discípulos: “encontraréis persecuciones”.

No obstante, el Santo Padre también subrayó la insistencia con que Jesús animaba a sus discípulos a no tener miedo: “¡No tengáis miedo!”. “No tengáis miedo –repitió Francisco–, porque somos muy valiosos para Dios y Él nunca nos abandona”.

Además hizo hincapié en que “en el testimonio de la fe no cuentan los éxitos, sino la fidelidad a Cristo”.

“En el Evangelio de hoy, el Señor Jesús, después de haber llamado y enviado a la misión a sus discípulos, los instruye y los prepara para afrontar las pruebas y las persecuciones que deberán afrontar”, comenzó a explicar el Santo Padre.

Francisco advierte que “el envío a la misión por parte de Jesús, no garantiza a los discípulos el éxito, así como no les protege del fracaso y del sufrimiento. Deben contar tanto con el posible rechazo como con la persecución”.

En este sentido, afirmó que “el discípulo está llamado a hacer que su vida confluya con la de Cristo, que fue perseguido por los hombres, conoció el rechazo, el abandono y la muerte en la Cruz”.

“En la misión cristiana –continuó– no existe la bandera de la tranquilidad; las dificultades y tribulaciones forman parte de la obra de evangelización, y nosotros estamos llamados a encontrar en ellas las ocasiones para verificar la autenticidad de nuestra fe, de nuestra relación con Dios”.

Por ello, “debemos considerar estas dificultades como una posibilidad para ser todavía más misioneros y para crecer en la confianza en Dios, nuestro Padre, que no abandona a sus hijos en la hora de la tempestad. En las dificultades del testimonio cristiano en el mundo, no hemos sido nunca olvidados, sino que siempre nos asiste la preocupación amorosa del Padre”.

No obstante, el Pontífice subrayó que la realidad de las persecuciones no es algo del pasado, sino que “también en nuestros días está presente la persecución contra los cristianos. Recemos por nuestros hermanos y hermanas que son perseguidos y demos gracias a Dios porque, a pesar de ello, continúan a dar testimonio con valentía y con fidelidad a su fe”.

El ejemplo de estos cristianos perseguidos “nos ayuda a no vacilar a la hora de tomar partido en favor de Cristo, testimoniándolo valientemente en las situaciones de cada día, también en contextos aparentemente tranquilos. En efecto, una forma de prueba puede ser también la existencia de hostilidad y de tribulaciones”.

Destacó que “al igual que ‘ovejas en medio de lobos’, el Señor, también en nuestro tiempo, nos envía como centinelas en medio de gente que no quiere despertar del sueño mundano, que ignora las palabras de Verdad del Evangelio, construyéndose sus propias vidas efímeras”.

Sin embargo, no quiso finalizar su discurso sin antes ofrecer la clave de la esperanza en medio de las persecuciones: “El Señor está con nosotros”; “en medio de todo esto, el Señor continúa a decirnos, como les decía a los discípulos de su tiempo: ‘¡No tengáis miedo!’. No tengáis miedo de quienes os ridiculicen y os maltraten, no tengáis miedo de quien os ignore”. “Jesús no nos deja solos porque somos muy valiosos para Él”.

EL CUERPO DEBE SER CUIDADO Y NO IDOLATRADO, ASEGURA EL PAPA FRANCISCO ANTE DEPORTISTAS


El cuerpo debe ser cuidado y no idolatrado, asegura el Papa ante deportistas
Por Miguel Pérez Pichel
Foto: L'Osservatore Romano




VATICANO, 24 Jun. 17 / 05:50 am (ACI).- En una audiencia concedida a los deportistas participantes en el Trofeo de Natación “Sette Colli”, que se celebrará en Roma del 23 al 25 de junio, el Papa Francisco animó a los nadadores a transmitir a la sociedad sus “sólidos” valores de esfuerzo y fortaleza de espíritu, y en especial el “valor del cuerpo, que debe ser cuidado y no idolatrado”.

“El deporte también es una fiesta”, explicó el Santo Padre. “Una fiesta no privada de contenido, porque transmite valores siempre necesarios en una sociedad como la nuestra, que se caracteriza por ser una sociedad ‘líquida’, privada de puntos de referencia”.

Afirmó que “vuestro deporte se practica en el agua, pero no es un deporte ‘líquido’, todo lo contrario. Es muy ‘sólido’, exige un esfuerzo constante y fortaleza de espíritu”.

“Por esta familiaridad que tenéis con el agua, me agrada recordar las palabras de San Francisco de Asís: ‘Alabado seas, mi Señor, por la hermana agua, la cual es muy útil, humilde, preciosa y casta’”, señaló.

El Pontífice subrayó que “vuestros desafíos, competir, vivir en contacto con el agua, pueden ser también una contribución a la construcción de una cultura del agua diferente: el agua es vida, sin agua, no existe la vida. Y hablar de vida es hablar de Dios, origen y sustento de la vida, y también de nuestra vida cristiana que comienza con el signo del agua, con el Bautismo”.

“El agua en la cual nadáis, os sumergís, competís, reclama una diversidad de atenciones: el valor del cuerpo, que debe ser cuidado y no idolatrado; la necesidad de una interioridad de la búsqueda del sentido a aquello que hacéis; la fuerza y la valentía en la resistencia ante la fatiga; la visión clara de adónde se quiere llegar en la vida y cómo conseguirlo; el valor de la autenticidad, así como de la transparencia, pureza y limpieza interior”.

Por último, el Papa Francisco recordó que “en contacto con el agua, se aprende a tener aversión hacia todo aquello que nos contamina, en el deporte y en la vida”. 

PAPA FRANCISCO: NO NOS ES LÍCITO PRIVAR AL MUNDO DE LA BUENA NOTICIA DE LA RESURRECCIÓN


Papa Francisco: No nos es lícito privar al mundo de la Buena Noticia de la Resurrección
Por Miguel Pérez Pichel
 Foto: L'Osservatore Romano




VATICANO, 24 Jun. 17 / 05:07 am (ACI).- El Papa Francisco animó a los cristianos a “salir” a anunciar la Buena Noticia de la Resurrección de Jesucristo, porque hay muchas personas esperándola y “no nos es lícito privarles de ella”.

El Santo Padre realizó esta afirmación durante la audiencia concedida, en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico del Vaticano, a los participantes en el XXXII Capítulo General de la Congregación de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, instituto religioso de derecho pontificio fundado en 1836 por el religioso polaco Bogdan Janski.

El Papa reflexionó sobre la vocación cristiana de anunciar la Resurrección de Jesucristo a partir de los tres lemas empleados durante este Capítulo General:

1-Testimonios de la presencia del Señor Resucitado

Francisco explicó que María Magdalena es el ejemplo que se debe mirar a la hora de anunciar la Resurrección: “La apóstol de los apóstoles que en la mañana de Pascua, tras haber visto a Jesús Resucitado, lo anuncia a los demás discípulos”.

A partir de aquí, realizó dos reflexiones: “La nostalgia de un pasado que pudo haber sido fructuosos en vocaciones y grandioso en obras no os impide ver la vida que el Señor hace germinar en el momento presente”.

“No sois hombres nostálgicos, sino hombres que, movidos por la fe en el Dios de la historia y de la vida, anunciáis la venida del alba incluso en plena noche. Hombres contemplativos que, con la mirada del corazón fija en el Señor, saben ver aquello que no ven los demás, hombres que saben proclamar con audacia que viene del Espíritu, que Cristo está vivo y que es el Señor”.

Una segunda reflexión del Papa hizo referencia a que tanto “María Magdalena como las demás mujeres que van al sepulcro, son mujeres ‘en salida’, que han abandonado su ‘nido’ y se han puesto en camino, que saben arriesgarse”.

“El Espíritu os llama también a vosotros, Hermanos de la Resurrección, a ser hombres en camino, un Instituto ‘en salida’ hacia las periferias humanas, allí donde sea necesario llevar la luz del Evangelio”.

2-De la comunidad al mundo

“Como hicieron los discípulos de Emaús, dejaos llevar por el Resucitado”, animó el Obispo de Roma. “Ese encuentro os hará avanzar de nuevo llenos de alegría y sin retrasos”.

El Santo Padre aseguró que “aquellos que crean en el Resucitado, tienen la valentía de ‘salir’ a llevar la Buena Noticia de la Resurrección, asumiendo los riesgos de ofrecer testimonio, al igual que hicieron los Apóstoles”.

En este sentido, el Papa exclamó: “¡Cuántas personas hay esperando esta buena noticia! No nos es lícito privarles de ella. Si la Resurrección de Cristo es nuestra certeza más grande y el tesoro más precioso, ¿cómo no vamos a correr a anunciarla a los demás?”.

3-Profetas de alegría y de esperanza pascual

“La alegría interior y la luz del misterio pascual”, esas son las dos formas de consuelo que, según Francisco, el Resucitado ha derramado sobre sus discípulos.

Subrayó que “la alegría de reconocer la presencia del Resucitado, os introduce en su Persona y en su voluntad, lo cual nos conduce a la misión”. Por otra parte, “la luz del misterio pascual nos hace recuperar la esperanza, una ‘esperanza fiable’”.

El Papa Francisco finalizó su discurso animando a meditar estas palabras del Evangelio de Lucas: “¿Por qué buscáis entre los muertos a aquel que está vivo?”.

“Resuenen continuamente en vuestros corazones estas palabras. Os ayudarán a superar los momentos de tristeza y os abrirán a horizontes de alegría y de esperanza. Os permitirán remover las piedras de los sepulcros y os darán la fuerza necesaria para anunciar la Buena Noticia en medio de esta cultura marcada tantas veces por la muerte”, concluyó.

PAPA FRANCISCO OFRECE PALABRAS DE CONSUELO A VÍCTIMAS DE DESASTRE NATURAL EN CHINA


El Papa Francisco ofrece palabras de consuelo a víctimas de desastre natural en China
Por Miguel Pérez Pichel
Foto: L'Osservatore Romano




VATICANO, 25 Jun. 17 / 05:56 am (ACI).- Tras el rezo del Ángelus este domingo en el Vaticano, el Papa Francisco lamentó la muerte de decenas de personas sepultadas en la aldea china de Xinmo, el pasado sábado 24 de junio, después de que las fuertes lluvias registradas en la región provocaran un deslizamiento de tierra.

“Expreso mi cercanía a la población del pueblo chino de Xinmo, golpeado ayer por la mañana por un corrimiento de tierra causado por las fuertes lluvias. Rezo por los difuntos y por los heridos, y por todos aquellos que han perdido sus casas. Dios conforte a las familias y ayude a los equipos de socorro”, indicó el Santo Padre.

El desastre natural tuvo lugar a primera hora de la mañana cuando parte de la montaña, en cuya base se asentaba la aldea, se desprendió y provocó un alud de rocas y barro sobre la población.

Hasta la zona se han desplazado equipos de rescate especializados, pero sus trabajos se ven dificultados por las fuertes lluvias que aún persisten, el difícil acceso al lugar, y por la absoluta destrucción de las infraestructuras como consecuencia del desprendimiento. En este momento, continúa desaparecidas más de 100 personas bajo los escombros.

lunes, 19 de junio de 2017

PAPA FRANCISCO SE ENCONTRARÁ CON REFUGIADOS ACOGIDOS EN PARROQUIAS DE ROMA


Papa Francisco se encontrará con refugiados acogidos en parroquias de Roma
Por Álvaro de Juana
 Foto: L'Osservatore Romano


VATICANO, 19 Jun. 17 / 04:49 am (ACI).- En la tarde de este lunes, el Papa Francisco se encontrará con algunos refugiados acogidos en parroquias de Roma gracias a la experiencia que él mismo promovió el domingo 6 de septiembre de 2015 en el rezo del Ángelus.

Aquél día, pidió que todas las parroquias, comunidades religiosas, monasterios y santuarios de Europa, acojan a las familias de refugiados que llegan al continente al huir de la persecución religiosa y las guerras de sus países, entre ellos Siria e Irak. 

El Pontífice se reunirá con ellos antes de inaugurar el Congreso eclesial de la diócesis de Roma en la Basílica de San Juan de Letrán.

En total, son 38 las comunidades parroquiales y los institutos religiosos que en estos dos años han hospedado a 121 personas y cuya realidad le será presentada al Papa en el marco de la Jornada Mundial del Refugiado que se celebra el martes 20 de junio.

Los refugiados a los que saludará el Santo Padre han pedido asilo y protección internacional y cuentan con la ayuda de la Caritas de la diócesis.

Después de rezar el Ángelus el domingo 18 de junio, el Pontífice aludió a esta Jornada de los Refugiados y manifestó que “encuentro personal con los refugiados disipa los miedos y las ideologías que distorsionan, y se convierte en factor de crecimiento en humanidad capaz de abrir espacio a los sentimientos de apertura y de construcción de puentes”.

EUCARISTÍA ES SACRAMENTO DE LA MEMORIA DEL AMOR DE DIOS, PAPA FRANCISCO EN CORPUS CHRISTI


Eucaristía es “sacramento de la memoria” del amor de Dios, dice el Papa en Corpus Christi
Crédito: Daniel Ibañez (ACI Prensa)




VATICANO, 18 Jun. 17 / 01:15 pm (ACI).- En la homilía de la Misa en el exterior de la Basílica de San Juan de Letrán, en Roma, por la Solemnidad del Corpus Christi, el Papa Francisco aseguró que la Eucaristía es el “sacramento de la memoria que nos recuerda, de manera real y tangible, la historia del amor de Dios por nosotros”.

“En la solemnidad del Corpus Christi aparece una y otra vez el tema de la memoria: ‘Recuerda todo el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer’. Nuestra historia personal de salvación se funda en el recuerdo de lo que el Señor ha hecho por nosotros”, dijo el Santo Padre.

En ese sentido, recalcó que “recordar es esencial para la fe, como el agua para una planta: así como una planta no puede permanecer con vida y dar fruto sin ella, tampoco la fe si no se sacia de la memoria de lo que el Señor ha hecho por nosotros”.

“La memoria es importante, porque nos permite permanecer en el amor, recordar, es decir, llevar en el corazón, no olvidar que nos ama y que estamos llamados a amar”, agregó el Pontífice.

No obstante, afirmó que esta facultad que Dios ha dado se encuentra hoy “debilitada” debido al “frenesí en el que estamos inmersos”.

“Eliminando los recuerdos y viviendo al instante, se corre el peligro de permanecer en lo superficial, en la moda del momento, sin ir al fondo, sin esa dimensión que nos recuerda quiénes somos y de dónde venimos. Entonces la vida exterior se fragmenta y la interior se vuelve inerte”, advirtió.

Luego, el Santo Padre enfatizó que ante la debilidad humana “el Señor sale al encuentro con una fragilidad amorosa que es la Eucaristía”.

“En el Pan de vida, el Señor nos visita haciéndose alimento humilde que sana con amor nuestra memoria, enferma de frenesí. Porque la Eucaristía es el memorial del amor de Dios”, añadió.

Más adelante, dijo este sacramento “es nuestra fuerza, el apoyo para nuestro caminar. Por eso, nos hace tanto bien el memorial eucarístico: no es una memoria abstracta, fría o conceptual, sino la memoria viva y consoladora del amor de Dios”.

El Santo Padre indicó que la Eucaristía “sana las heridas del pasado y nos mitiga el recuerdo de las injusticias sufridas e infligidas; una memoria paciente, porque en medio de la adversidad sabemos que el Espíritu de Jesús permanece en nosotros”.

“La Eucaristía nos anima: incluso en el camino más accidentado no estamos solos, el Señor no se olvida de nosotros y cada vez que vamos a él nos conforta con amor”.

Finalmente, el Papa pidió que “viviendo la Eucaristía, adoremos y agradezcamos al Señor por este don supremo: memoria viva de su amor, que hace de nosotros un solo cuerpo y nos conduce a la unidad”.

PAPA FRANCISCO AFIRMA QUE LA EUCARISTÍA NOS HACE PARTE DEL CUERPO MÍSTICO DE CRISTO


Papa Francisco afirma que la Eucaristía nos hace parte del Cuerpo místico de Cristo
Por Miguel Pérez Pichel
 Foto: L'Osservatore Romano




VATICANO, 18 Jun. 17 / 05:16 am (ACI).- El Papa Francisco destacó, durante el rezo del Ángelus este domingo en la Plaza de San Pedro del Vaticano, que la Eucaristía acerca más a Cristo a quien la recibe y le convierte en parte de su Cuerpo místico.

“Nutridos por el Cuerpo de Cristo, nos convertimos, cada vez más íntimamente y específicamente, en el Cuerpo místico de Cristo”, señaló. El Santo Padre centró su enseñanza en la solemnidad del Corpus Christi, un día para “celebrar el Misterio de la Eucaristía”.


En este sentido indicó que “cada domingo, la comunidad eclesial se junta en torno a la Eucaristía, sacramento instituido por Jesús en la Última Cena. Sin embargo, cada año tenemos la alegría de celebrar la fiesta dedicada a este Misterio central de la fe para expresar en plenitud nuestra adoración a Cristo, que se entrega como comida y bebida de salvación”.

“Nutrirnos de Jesús Eucaristía –continuó– significa también abandonarnos con confianza a Él, y dejarnos guiar por Él. Se trata de aceptar a Jesús en el lugar del ‘yo’. De esta forma, el amor gratuito recibido por Cristo en la Comunión eucarística, con la obra del Espíritu Santo, alimenta nuestro amor por Dios y por los hermanos y hermanas que encontramos en el camino de cada día”.

El Pontífice explicó las palabras del Evangelio de San Juan, “Yo soy el pan vivo que baja del cielo. El pan que yo os daré es mi carne por la vida del mundo”, hacen referencia a la naturaleza misma de la Eucaristía.

Francisco señaló que “esto quiere decir que el Padre lo ha mandado al mundo como comida de vida eterna, y que por eso Él se sacrificará, sacrificará su carne”.

“De hecho, Jesús, en la cruz, entregó su cuerpo y derramó su sangre. El Hijo del hombre crucificado es el verdadero Cordero pascual que nos hace escapar de la esclavitud del pecado y que nos sostiene en el camino hacia la tierra prometida. La Eucaristía es el sacramento de su carne entregada para hacer vivir el mundo”, destacó.

El Papa añadió que “en la Eucaristía, Jesús, como hizo con los discípulos de Emaús, se acerca a nosotros, peregrinos en la historia, para alimentar en nosotros la fe, la esperanza y la caridad, para confortarnos en las pruebas, para sostenernos en el empeño por la justicia y por la paz”.

“Esta presencia solidaria del Hijo de Dios está presente en todas partes: en la ciudad, en el campo, en el Norte, en el Sur del mundo, en los países de tradición cristiana y en aquellos de primera evangelización”.

Y concluyó: “En la Eucaristía, Él se ofrece a sí mismo como fuerza espiritual para ayudarnos a poner en práctica su mandamiento: amarnos como Él nos ha amado. Construiremos así una comunidad acogedora y abierta a las necesidades de todos, especialmente de las personas más frágiles, pobres y necesitadas”.

HOMILÍA DEL PAPA FRANCISCO EN LA MISA DE CORPUS CHRISTI 2017



Homilía del Papa Francisco en la Misa del Corpus Christi 2017


VATICANO, 18 Jun. 17 / 01:00 pm (ACI).- El Papa Francisco presidió esta tarde en el exterior de la Basílica de San Juan de Letrán la Misa por la Solemnidad del Corpus Christi, en la que dijo que la Eucaristía es el sacramento de la memoria que nos recuerda la historia del amor de Dios por nosotros.

“En el Pan de vida, el Señor nos visita haciéndose alimento humilde que sana con amor nuestra memoria, enferma de frenesí. Porque la Eucaristía es el memorial del amor de Dios”.


A continuación el texto completo de la homilía del Papa Francisco en la Misa del Corpus Christi 2017:


En la solemnidad del Corpus Christi aparece una y otra vez el tema de la memoria: «Recuerda todo el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer […]. No olvides al Señor, […] que te alimentó en el desierto con un maná» (Dt 8,2.14.16) —dijo Moisés al pueblo—. «Haced esto en memoria mía» (1 Co 11,24) —dirá Jesús a nosotros—. El «pan vivo que ha bajado del cielo» (Jn 6,51) es el sacramento de la memoria que nos recuerda, de manera real y tangible, la historia del amor de Dios por nosotros.

Recuerda, nos dice hoy la Palabra divina a cada uno de nosotros. El recuerdo de las obras del Señor ha hecho que el pueblo en el desierto caminase con más determinación; nuestra historia personal de salvación se funda en el recuerdo de lo que el Señor ha hecho por nosotros. Recordar es esencial para la fe, como el agua para una planta: así como una planta no puede permanecer con vida y dar fruto sin ella, tampoco la fe si no se sacia de la memoria de lo que el Señor ha hecho por nosotros.

Recuerda. La memoria es importante, porque nos permite permanecer en el amor, recordar, es decir, llevar en el corazón, no olvidar que nos ama y que estamos llamados a amar. Sin embargo esta facultad única, que el Señor nos ha dado, está hoy más bien debilitada. En el frenesí en el que estamos inmersos, son muchas personas y acontecimientos que parecen como si pasaran por nuestra vida sin dejar rastro. Se pasa página rápidamente, hambrientos de novedad, pero pobres de recuerdos. Así, eliminando los recuerdos y viviendo al instante, se corre el peligro de permanecer en lo superficial, en la moda del momento, sin ir al fondo, sin esa dimensión que nos recuerda quiénes somos y de dónde venimos. Entonces la vida exterior se fragmenta y la interior se vuelve inerte.

En cambio, la solemnidad de hoy nos recuerda que, en la fragmentación de la vida, el Señor sale a nuestro encuentro con una fragilidad amorosa que es la Eucaristía. En el Pan de vida, el Señor nos visita haciéndose alimento humilde que sana con amor nuestra memoria, enferma de frenesí. Porque la Eucaristía es el memorial del amor de Dios. Ahí «se celebra el memorial de su pasión» (Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, Antífona al Magníficat de las II Vísperas), del amor de Dios por nosotros, que es nuestra fuerza, el apoyo para nuestro caminar. Por eso, nos hace tanto bien el memorial eucarístico: no es una memoria abstracta, fría o conceptual, sino la memoria viva y consoladora del amor de Dios. En la Eucaristía está todo el sabor de las palabras y de los gestos de Jesús, el gusto de su Pascua, la fragancia de su Espíritu. Recibiéndola, se imprime en nuestro corazón la certeza de ser amados por él. Y mientras digo esto, pienso de modo particular en vosotros, niños y niñas, que hace poco habéis recibido la Primera Comunión y que estáis aquí presentes en gran número.

Así la Eucaristía forma en nosotros una memoria agradecida, porque nos reconocemos hijos amados y saciados por el Padre; una memoria libre, porque el amor de Jesús, su perdón, sana las heridas del pasado y nos mitiga el recuerdo de las injusticias sufridas e infligidas; una memoria paciente, porque en medio de la adversidad sabemos que el Espíritu de Jesús permanece en nosotros.

La Eucaristía nos anima: incluso en el camino más accidentado no estamos solos, el Señor no se olvida de nosotros y cada vez que vamos a él nos conforta con amor. La Eucaristía nos recuerda además que no somos individuos, sino un cuerpo. Como el pueblo en el desierto recogía el maná caído del cielo y lo compartía en familia (cf. Ex 16), así Jesús, Pan del cielo, nos convoca para recibirlo juntos y compartirlo entre nosotros. La Eucaristía no es un sacramento «para mí», es el sacramento de muchos que forman un solo cuerpo. Nos lo ha recordado san Pablo: «Porque el pan es uno, nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos comemos del mismo pan» (1 Co 10,17). La Eucaristía es el sacramento de la unidad. Quien la recibe se convierte necesariamente en artífice de unidad, porque nace en él, en su «ADN espiritual», la construcción de la unidad. Que este Pan de unidad nos sane de la ambición de estar por encima de los demás, de la voracidad de acaparar para sí mismo, de fomentar discordias y diseminar críticas; que suscite la alegría de amarnos sin rivalidad, envidias y chismorreos calumniadores.

Y ahora, viviendo la Eucaristía, adoremos y agradezcamos al Señor por este don supremo: memoria viva de su amor, que hace de nosotros un solo cuerpo y nos conduce a la unidad.

miércoles, 7 de junio de 2017

PAPA FRANCISCO: NO HAY NINGÚN PADRE EN EL MUNDO QUE NOS AME COMO DIOS


Papa Francisco: “No hay ningún padre en el mundo que nos ame como Dios”
Por Miguel Pérez Pichel
 Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa



VATICANO, 07 Jun. 17 / 03:25 am (ACI).- En su catequesis de la Audiencia General del miércoles, el Papa Francisco animó a los cristianos a dirigirse a Dios como a un padre, ya que “no hay ningún padre en este mundo que nos ame como Él”.

En su catequesis, el Santo Padre explicó el significado de la oración que Jesús enseñó a sus discípulos, el Padre Nuestro, “la oración cristiana por excelencia”. En este sentido, Francisco destacó la “simple invocación” con la que comienza: “Padre”.


El Pontífice destacó que los discípulos de Jesús “estaban asombrados por el hecho de que, especialmente durante la mañana y la noche, se retirara a rezar y se sumergiera en la oración”. Por este motivo, “un día le pidieron que les enseñara también a ellos a rezar”. Es entonces cuando el Señor les enseña el Padre Nuestro.

“Todo el misterio de la oración cristiana se resume aquí, en esa palabra. Se necesita valentía para llamar a Dios con el nombre de Padre. Lo afirma también la liturgia cuando, invitándonos al rezo comunitario de la oración de Jesús, utiliza la expresión ‘nos atrevemos a decir’”.

El Obispo de Roma hizo hincapié en lo extraordinario de llamar “padre” a Dios, porque “llamar a Dios con el nombre de Padre no es en absoluto un hecho habitual. Podemos inclinarnos a utilizar un título más elevado, uno que nos parezca más respetuoso con su trascendencia. Sin embargo, invocarlo como ‘Padre’ nos sitúa en una relación de confianza con Él, como un niño que se dirige a su padre sabiéndose amado y cuidado por él”.

Llamar a Dios Padre, nos revela “el misterio de Dios, que siempre nos fascina y nos hace sentirnos pequeños, pero que nunca nos produce miedo, que no nos desalienta, que no nos angustia. Esta es una revolución difícil de asumir en nuestro ánimo humano”.

“Pensemos en la parábola del padre misericordioso”, propuso Francisco. “Jesús habla de un padre que solo conoce el amor por sus hijos. Un padre que no castiga nunca al hijo por su arrogancia, y que incluso es capaz de confiarle su parte de la herencia y dejarlo irse de casa”.

“Dios es Padre, dice Jesús, pero no a la manera humana, porque no hay ningún padre en este mundo que se comporte como el protagonista de esta parábola”.

Francisco recordó que “Dios es Padre a su manera: bueno, indefenso ante el libre arbitrio del hombre, capaz solo de conjugar el verbo ‘amar’. Cuando el hijo rebelde, después de haberlo gastado todo, regresa finalmente a la casa natal, su padre no aplica criterios de justicia humana, sino que siente ante todo la necesidad de personar, y con su abrazo hace comprender al hijo que en todo aquel largo tiempo de ausencia se le ha echado de menos”.

Así, el Papa subrayó la palabra utilizada hasta dos veces por San Pablo en sus cartas: “abba”. “Se trata de un término incluso más íntimo que el de ‘padre’, y que alguno traduce como ‘papá’”.

“Queridos hermanos y hermanas: ¡Ya no estamos solos nunca más! Podemos estar lejanos, resultar hostiles, podemos incluso profesar que ‘no hay Dios’. Pero el Evangelio de Jesucristo nos revela que Dios no puede estar sin nosotros: Él no será nunca un Dios ‘sin el hombre’. Esta certeza es la fuente de nuestra esperanza que encontramos custodiada en todas las invocaciones del Padre Nuestro”.

Francisco finalizó la catequesis animando a todos a pedir a Dios, al Padre, por nuestras necesidades cotidianas, porque “cuando tenemos necesidad de su ayuda, Jesús no nos pide renunciar y cerrarnos en nosotros mismos, sino que nos llama a dirigirnos al Padre y pedirle cosas con fe”.

“Todas nuestras necesidades, desde aquellas más cotidianas y evidentes, como la comida, la salud, el trabajo, hasta aquellas más trascendentales como ser perdonados y sostenidos en la tentación, no son el espejo de nuestra soledad: en cambio, hay un Padre que siempre nos mira con amor, que nunca nos abandona”, concluyó.   

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO SOBRE EL PADRE NUESTRO


TEXTO COMPLETO: Catequesis del Papa Francisco sobre el Padre Nuestro
 Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa




VATICANO, 07 Jun. 17 / 05:31 am (ACI).- En su catequesis de la Audiencia General del miércoles, el Papa Francisco reflexionó sobre la oración del Padre Nuestro, que Jesús enseño a sus discípulos, y sobre lo que implica llamar “Padre” a Dios.

Llamar a Dios “Padre”, dijo el Santo Padre, nos revela “el misterio de Dios, que siempre nos fascina y nos hace sentirnos pequeños, pero que nunca nos produce miedo, que no nos desalienta, que no nos angustia. Esta es una revolución difícil de asumir en nuestro ánimo humano”.


A continuación, el texto completo de la catequesis del Papa Francisco:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!


Había algo de atractivo en la oración de Jesús, era tan fascinante que un día sus discípulos le pidieron que les enseñara. El episodio se encuentra en el Evangelio de Lucas, que entre los Evangelistas es quien ha documentado mayormente el misterio del Cristo “orante”: el Señor oraba. Los discípulos de Jesús están impresionados por el hecho de que Él, especialmente en la mañana y en la tarde, se retira en la soledad y se “inmerge” en la oración. Y por esto, un día, le piden de enseñarles también a ellos a orar. (Cfr. Lc 11,1).

Es entonces que Jesús transmite aquello que se ha convertido en la oración cristiana por excelencia: el “Padre Nuestro”. En verdad, Lucas, en relación a Mateo, nos transmite la oración de Jesús en una forma un poco abreviada, que inicia con una simple invocación: «Padre» (v. 2).

Todo el misterio de la oración cristiana se resume aquí, en esta palabra: tener el coraje de llamar a Dios con el nombre de Padre. Lo afirma también la liturgia cuando, invitándonos a recitar comunitariamente la oración de Jesús, utiliza la expresión «nos atrevemos a decir».

De hecho, llamar a Dios con el nombre de “Padre” no es para nada un hecho sobre entendido. Somos conducidos a usar los títulos más elevados, que nos parecen más respetuosos de su trascendencia. En cambio, invocarlo como “Padre” nos pone en una relación de confianza con Él, como un niño que se dirige a su papá, sabiendo que es amado y cuidado por él. Esta es la gran revolución que el cristianismo imprime en la psicología religiosa del hombre. El misterio de Dios, que siempre nos fascina y nos hace sentir pequeños, pero no nos da más miedo, no nos aplasta, no nos angustia. Esta es una revolución difícil de acoger en nuestro ánimo humano; tanto es así que incluso en las narraciones de la Resurrección se dice que las mujeres, después de haber visto la tumba vacía y al ángel, «salieron corriendo del sepulcro, porque estaban temblando y fuera de sí» (Mc 16,8). Pero Jesús nos revela que Dios es Padre bueno, y nos dice: “No tengan miedo”.

Pensemos en la parábola del padre misericordioso (Cfr. Lc 15,11-32). Jesús narra de un padre que sabe ser sólo amor para sus hijos. Un padre que no castiga al hijo por su arrogancia y que es capaz incluso de entregarle su parte de herencia y dejarlo ir fuera de casa. Dios es Padre, dice Jesús, pero no a la manera humana, porque no existe ningún padre en este mundo que se comportaría como el protagonista de esta parábola. Dios es Padre a su manera: bueno, indefenso ante el libre albedrio del hombre, capaz sólo de conjugar el verbo “amar”. Cuando el hijo rebelde, después de haber derrochado todo, regresa finalmente a su casa natal, ese padre no aplica criterios de justicia humana, sino siente sobre todo la necesidad de perdonar, y con su brazo hace entender al hijo que en todo ese largo tiempo de ausencia le ha hecho falta, ha dolorosamente faltado a su amor de padre.

¡Qué misterio insondable es un Dios que nutre este tipo de amor en relación con sus hijos!

Tal vez es por esta razón que, evocando el centro del misterio cristiano, el Apóstol Pablo no se siente seguro de traducir en griego una palabra que Jesús, en arameo, pronunciaba: “abbà”. En dos ocasiones San Pablo, en su epistolario (Cfr. Rom 8,15; Gal 4,6), toca este tema, y en las dos veces deja esa palabra sin traducirla, de la misma forma en la cual ha surgido de los labios de Jesús, “abbà”, un término todavía más íntimo respecto a “padre”, y que alguno traduce “papá, papito”.

Queridos hermanos y hermanas, no estamos jamás solos. Podemos estar lejos, hostiles, podemos también profesarnos “sin Dios”. Pero el Evangelio de Jesucristo nos revela que Dios no puede estar sin nosotros: Él no será jamás un Dios “sin el hombre”; es Él quien no puede estar sin nosotros, y esto es un gran misterio. Dios no puede ser Dios sin el hombre: ¡este es un gran misterio! Y esta certeza es la fuente de nuestra esperanza, que encontramos conservada en todas las invocaciones del Padre Nuestro. Cuando tenemos necesidad de ayuda, Jesús no nos dice de resignarnos y cerrarnos en nosotros mismos, sino de dirigirnos al Padre y pedirle a Él con confianza. Todas nuestras necesidades, desde las más evidentes y cotidianas, como el alimento, la salud, el trabajo, hasta aquellas de ser perdonados y sostenidos en la tentación, no son el espejo de nuestra soledad: existe en cambio un Padre que siempre nos mira con amor, y que seguramente no nos abandona.

Ahora les hago una propuesta: cada uno de nosotros tiene tantos problemas y tantas necesidades. Pensemos un poco, en silencio, en estos problemas y en estas necesidades. Pensemos también en el Padre, en nuestro Padre, que no puede estar sin nosotros, y que en este momento nos está mirando. Y todos juntos, con confianza y esperanza, oremos: “Padre nuestro, que estas en los cielos…”. Gracias.