martes, 7 de febrero de 2017

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2017


TEXTO: Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2017
. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa




VATICANO, 07 Feb. 17 / 06:16 am (ACI).- El Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2017 lleva por título “La Palabra es un don. El otro es un don”.

En él, el Santo Padre habla de varias parábolas de la Escritura y señala que “la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. El Señor 'que en los cuarenta días que pasó en el desierto venció los engaños del Tentador' nos muestra el camino a seguir”.

A continuación, el texto completo del mensaje:

Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte. Y en este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios «de todo corazón» (Jl 2,12), a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor.

Jesús es el amigo fiel que nunca nos abandona, porque incluso cuando pecamos espera pacientemente que volvamos a él y, con esta espera, manifiesta su voluntad de perdonar (cf. Homilía, 8 enero 2016).

La Cuaresma es un tiempo propicio para intensificar la vida del espíritu a través de los medios santos que la Iglesia nos ofrece: el ayuno, la oración y la limosna. En la base de todo está la Palabra de Dios, que en este tiempo se nos invita a escuchar y a meditar con mayor frecuencia. En concreto, quisiera centrarme aquí en la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro (cf. Lc 16,19- 31).

Dejémonos guiar por este relato tan significativo, que nos da la clave para entender cómo hemos de comportarnos para alcanzar la verdadera felicidad y la vida eterna, exhortándonos a una sincera conversión.

1. El otro es un don

La parábola comienza presentando a los dos personajes principales, pero el pobre es el que viene descrito con más detalle: él se encuentra en una situación desesperada y no tiene fuerza ni para levantarse, está echado a la puerta del rico y come las migajas que caen de su mesa, tiene llagas por todo el cuerpo y los perros vienen a lamérselas (cf. vv. 20-21). El cuadro es sombrío, y el hombre degradado y humillado.

La escena resulta aún más dramática si consideramos que el pobre se llama Lázaro: un nombre repleto de promesas, que significa literalmente «Dios ayuda». Este no es un personaje anónimo, tiene rasgos precisos y se presenta como alguien con una historia personal.

Mientras que para el rico es como si fuera invisible, para nosotros es alguien conocido y casi familiar, tiene un rostro; y, como tal, es un don, un tesoro de valor incalculable, un ser querido, amado, recordado por Dios, aunque su condición concreta sea la de un desecho humano (cf. Homilía, 8 enero 2016).


Lázaro nos enseña que el otro es un don. La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor. Incluso el pobre en la puerta del rico, no es una carga molesta, sino una llamada a convertirse y a cambiar de vida.

La primera invitación que nos hace esta parábola es la de abrir la puerta de nuestro corazón al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido. La Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo.

Cada uno de nosotros los encontramos en nuestro camino. Cada vida que encontramos es un don y merece acogida, respeto y amor. La Palabra de Dios nos ayuda a abrir los ojos para acoger la vida y amarla, sobre todo cuando es débil. Pero para hacer esto hay que tomar en serio también lo que el Evangelio nos revela acerca del hombre rico.

2.   El pecado nos ciega

La parábola es despiadada al mostrar las contradicciones en las que se encuentra el rico (cf. v. 19). Este personaje, al contrario que el pobre Lázaro, no tiene un nombre, se le califica sólo como «rico». Su opulencia se manifiesta en la ropa que viste, de un lujo exagerado.

La púrpura, en efecto, era muy valiosa, más que la plata y el oro, y por eso estaba reservada a las divinidades (cf. Jr 10,9) y a los reyes (cf. Jc 8,26). La tela era de un lino especial que contribuía a dar al aspecto un carácter casi sagrado.

Por tanto, la riqueza de este hombre es excesiva, también porque la exhibía de manera habitual todos los días: «Banqueteaba espléndidamente cada día» (v. 19). En él se vislumbra de forma patente la corrupción del pecado, que se realiza en tres momentos sucesivos: el amor al dinero, la vanidad y la soberbia (cf. Homilía, 20 septiembre 2013).

El apóstol Pablo dice que «la codicia es la raíz de todos los males» (1 Tm 6,10). Esta es la causa principal de la corrupción y fuente de envidias, pleitos y recelos.

El dinero puede llegar a dominarnos hasta convertirse en un ídolo tiránico (cf. Exh. ap. Evangelii gaudium, 55). En lugar de ser un instrumento a nuestro servicio para hacer el bien y ejercer la solidaridad con los demás, el dinero puede someternos, a nosotros y a todo el mundo, a una lógica egoísta que no deja lugar al amor e impide la paz.

La parábola nos muestra cómo la codicia del rico lo hace vanidoso. Su personalidad se desarrolla en la apariencia, en hacer ver a los demás lo que él se puede permitir.

Pero la apariencia esconde un vacío interior. Su vida está prisionera de la exterioridad, de la dimensión más superficial y efímera de la existencia (cf. ibíd., 62).

El peldaño más bajo de esta decadencia moral es la soberbia. El hombre rico se viste como si fuera un rey, simula las maneras de un dios, olvidando que es simplemente un mortal.

Para el hombre corrompido por el amor a las riquezas, no existe otra cosa que el propio yo, y por eso las personas que están a su alrededor no merecen su atención. El fruto del apego al dinero es una especie de ceguera: el rico no ve al pobre hambriento, llagado y postrado en su humillación

Cuando miramos a este personaje, se entiende por qué el Evangelio condena con tanta claridad el amor al dinero: «Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero» (Mt 6,24).

3.   La Palabra es un don

El Evangelio del rico y el pobre Lázaro nos ayuda a prepararnos bien para la Pascua que se acerca. La liturgia del Miércoles de Ceniza nos invita a vivir una experiencia semejante a la que el rico ha vivido de manera muy dramática.

El sacerdote, mientras impone la ceniza en la cabeza, dice las siguientes palabras: «Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás». El rico y el pobre, en efecto, mueren, y la parte principal de la parábola se desarrolla en el más allá. Los dos personajes descubren de repente que «sin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de él» (1 Tm 6,7).

También nuestra mirada se dirige al más allá, donde el rico mantiene un diálogo con Abraham, al que llama «padre» (Lc 16,24.27), demostrando que pertenece al pueblo de Dios.


Este aspecto hace que su vida sea todavía más contradictoria, ya que hasta ahora no se había dicho nada de su relación con Dios. En efecto, en su vida no había lugar para Dios, siendo él mismo su único dios.

El rico sólo reconoce a Lázaro en medio de los tormentos de la otra vida, y quiere que sea el pobre quien le alivie su sufrimiento con un poco de agua.

Los gestos que se piden a Lázaro son semejantes a los que el rico hubiera tenido que hacer y nunca realizó. Abraham, sin embargo, le explica: «Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces» (v. 25). En el más allá se restablece una cierta equidad y los males de la vida se equilibran con los bienes.

La parábola se prolonga, y de esta manera su mensaje se dirige a todos los cristianos. En efecto, el rico, cuyos hermanos todavía viven, pide a Abraham que les envíe a Lázaro para advertirles; pero Abraham le responde: «Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen» (v. 29). Y, frente a la objeción del rico, añade: «Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto» (v. 31).

De esta manera se descubre el verdadero problema del rico: la raíz de sus males está en no prestar oído a la Palabra de Dios; esto es lo que le llevó a no amar ya a Dios y por tanto a despreciar al prójimo.

La Palabra de Dios es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversión del corazón de los hombres y orientar nuevamente a Dios. Cerrar el corazón al don de Dios que habla tiene como efecto cerrar el corazón al don del hermano.

Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. El Señor "que en los cuarenta días que pasó en el desierto venció los engaños del Tentador" nos muestra el camino a seguir.

Que el Espíritu Santo nos guie a realizar un verdadero camino de conversión, para redescubrir el don de la Palabra de Dios, ser purificados del pecado que nos ciega y servir a Cristo presente en los hermanos necesitados.

Animo a todos los fieles a que manifiesten también esta renovación espiritual participando en las campañas de Cuaresma que muchas organizaciones de la Iglesia promueven en distintas partes del mundo para que aumente la cultura del encuentro en la única familia humana.

Oremos unos por otros para que, participando de la victoria de Cristo, sepamos abrir nuestras puertas a los débiles y a los pobres. Entonces viviremos y daremos un testimonio pleno de la alegría de la Pascua.

Vaticano, 18 de octubre de 2016

Fiesta de San Lucas Evangelista

FRANCISCO

lunes, 6 de febrero de 2017

PAPA FRANCISCO: QUIERES SER LIBRE? SÉ ENTONCES ESCLAVO DEL AMOR


Papa Francisco: ¿Quieres ser libre? 
Sé entonces esclavo del amor
Por Álvaro de Juana
 Foto: L'Osservatore Romano





VATICANO, 06 Feb. 17 / 05:27 am (ACI).- El Salmo 103 fue en esta ocasión protagonista de la homilía del Papa Francisco en la Misa que ofició, como cada mañana, en la capilla de la Casa Santa Marta. Allí el Pontífice invitó a ser esclavo del amor pues de esta manera uno es totalmente libre.

“Qué grande eres Señor”, es “un canto de alabanza”, dijo el Papa. “El Padre trabaja para hacer esta maravilla de la creación y para hacer con el Hijo esta maravilla de la recreación”, explicó.


Francisco se preguntó por qué Dios ha creado el mundo y señaló que “simplemente para compartir su plenitud, para tener alguno al que dar y con el que compartir su plenitud”. Y en la recreación hace “de lo feo algo bonito, del error algo cierto, de lo malo algo bueno”.

“Cuando Jesús dice: ‘El Padre siempre obra, también yo obro siempre’, los doctores de la ley se escandalizaron y querían matarlo por esto. ¿Por qué? Porque no sabían recibir las cosas de Dios como un don. Solo como justicia: ‘Estos son los mandamientos. Pero son pocos, nosotros hacemos más’. Y en lugar de abrir el corazón al don, se han escondido, han buscado refugio en la rigidez de los mandamientos, que ellos habían multiplicado hasta 500 o más. No sabían recibir el don. Y el don solo se recibe con libertad. Y estos rígidos tenían miedo de la libertad que Dios nos da; tenían miedo del amor”.

Francisco continuó: “por esto hoy hemos dicho ‘Señor eres grande’. ‘Te quiero mucho, porque me has dado este don. Me has salvado, me has creado’”.

“Esta es la oración de alabanza, la oración de alegría, la oración que nos da alegría en la vida cristiana. Y no esa oración cerrada, triste de la persona que nunca sabe recibir un don porque tiene miedo de la libertad que siempre lleva consigo un don. Solo sabe hacer el ‘deber’, pero el deber cerrado. Esclavos del deber, pero no del amor. ¡Cuando uno es esclavo del amor es libre! Es una bella esclavitud esta, pero ellos no lo entendían”.

Para el Papa hay 2 “maravillas del Señor”: “la maravilla de la creación y la maravilla de la redención, de la recreación”. “¿Cómo recibo yo esto que Dios me ha dado –la creación– como un don? Y si lo recibo como un don, ¿amo la creación, la cuido?”.

“¿Cómo recibo la redención, el perdón que Dios me ha dado, el hacerme hijo con su Hijo, con amor, con ternura, con libertad o me escondo en la rigidez de los mandamientos cerrados, que siempre son más ‘seguros’ pero no te dan alegría, porque no te hacen libre?”, se preguntó.

“Cada uno de nosotros puede preguntarse cómo vive estas dos maravillas, la maravilla de la creación y más todavía la maravilla de la recreación. Y que el Señor nos haga entender esto que es tan grande, y nos haga entender lo que Él hacía antes de crear el mundo: ¡amaba! Que nos haga entender este amor hacia nosotros y que podamos decir –como hemos dicho hoy– ‘¡Eres tan grande Señor!, ¡Gracias, gracias!'”.


Salmo responsorial comentado por el Papa:

Salmo 104:1-2, 5-6, 10, 12, 24, 35

1 ¡Alma mía, bendice a Yahveh! ¡Yahveh, Dios mío, qué grande eres! Vestido de esplendor y majestad,
2 arropado de luz como de un manto, tú despliegas los cielos lo mismo que una tienda,
5 Sobre sus bases asentaste la tierra, inconmovible para siempre jamás.
6 Del océano, cual vestido, la cubriste, sobre los montes persistían las aguas;
10 Haces manar las fuentes en los valles, entre los montes se deslizan;
12 sobre ellas habitan las aves de los cielos, dejan oír su voz entre la fronda.
24 ¡Cuán numerosas tus obras, Yahveh! Todas las has hecho con sabiduría, de tus criaturas está llena la tierra.
35 ¡Que se acaben los pecadores en la tierra, y ya no más existan los impíos! ¡Bendice a Yahveh, alma mía!

PAPA FRANCISCO CLAMA: TODA VIDA ES SAGRADA


El Papa Francisco clama: ¡Toda vida es sagrada!
Por Miguel Pérez Pichel
 Foto: Daniel Ibáñez (ACI Prensa)


VATICANO, 05 Feb. 17 / 10:14 am (ACI).- “¡Toda vida es sagrada!, ya sea para los niños que están a punto de nacer, o para las personas que están cerca de morir”, aseguró el Papa Francisco tras el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

El Santo Padre realizó esta afirmación con motivo de la 39 Jornada por la Vida que, con el tema “Mujeres y hombres por la vida tras las huellas de Santa Teresa de Calcuta”, se celebra este domingo 5 de febrero en Italia.

El Pontífice recordó las palabras de la Madre Teresa: “la vida es belleza, admírala. La vida es vida, defiéndela”.

Francisco también se dirigió a los prelados locales: “me uno a los obispos italianos en el deseo de una valiente acción educativa en favor de la vida humana. Llevemos adelante la cultura de la vida como respuesta a la lógica del descarte y de la caída demográfica”.

“Juntos rezamos por los niños que están en peligro por la interrupción del embarazo y por las personas cercanas al fin de la vida, para que nadie se quede solo y que el amor defienda el sentido de la vida”.

La Jornada por la Vida se celebra este domingo en todo el territorio italiano con una serie de iniciativas para recordar el carácter sagrado de la vida humana y para promover su defensa en cualquier circunstancia.

Hace unos días el Presidente de la Conferencia Episcopal Italiana y Arzobispo de Génova, Cardenal Angelo Bagnasco, presidió una vigilia durante la cual afirmó que “estoy convencido que una familia que reza no caerá nunca en la desesperación y encontrará siempre el modo de permanecer fiel y firme”.

El Purpurado dijo también que “la misma educación de los hijos encontrará un fundamento seguro pese a las turbulencias de las diversas edades y pruebas”.

RETIRAN CARTELES DE CALLES DE ROMA QUE CRITICABAN AL PAPA FRANCISCO


Retiran carteles de calles de Roma que criticaban 
al Papa Francisco
 Foto: ACI Prensa



ROMA, 06 Feb. 17 / 07:22 am (ACI).- La mañana del domingo 5 de febrero, algunas calles de Roma amanecieron con carteles en los que se podía ver una fotografía del Papa Francisco con el rostro serio y unas líneas críticas sobre su pontificado.

“A Francisco: usted ha comisionado congregaciones, retirado sacerdotes, decapitado la Orden de Malta y a los Franciscanos de la Inmaculada, ignorado a cardenales… ¿dónde está su misericordia?”.

Según algunas informaciones, habrían sido unos 200 carteles los que fueran pegados en diferentes muros y paredes de Roma.

Algunos se pudieron ver en calles cercanas al Vaticano.

Los carteles estaban escritos en el dialecto romano local, no estaban firmados y fueron retirados pocas horas después.

El Vaticano de momento no ha hecho ninguna declaración oficial al respecto, aunque según la agencia ANSA, el Pontífice habría recibido lo ocurrido “con serenidad”. 

DEJEMOS EL RENCOR A UN LADO Y ANUNCIEMOS EL EVANGELIO, PIDE PAPA A EVANGÉLICOS


Dejemos el rencor a un lado y anunciemos el Evangelio, pide el Papa a evangélicos
Por Álvaro de Juana
 Daniel Ibáñez / ACI Prensa




VATICANO, 06 Feb. 17 / 04:55 am (ACI).- El Papa Francisco recibió en audiencia a una delegación ecuménica de la Iglesia evangélica en Alemania a la que recordó la importancia de permanecer en comunión y testimoniar el Evangelio.

“La llamada urgente de Jesús a la unidad nos interpela, como también toda la familia humana, en un periodo en que experimenta graves laceraciones y nuevas formas de exclusión y de marginación”, afirmó.

“Les deseo ir hacia delante en este bendito camino de comunión fraterna, yendo con coraje y decisión hacia una unidad que sea cada vez más plena. Tenemos el mismo Bautismo: debemos caminar juntos, ¡sin cansarnos!”.

El Papa habló de la conmemoración de los 500 años de la Reforma protestante y pidió “mirar al pasado sin rencores”, sino según Cristo y en "comunión en Él, para proponer de nuevo a los hombres y mujeres de nuestro tiempo la novedad radical de Jesús, la misericordia sin límites de Dios”.

Sobre la división causada por la Reforma, el Santo Padre señaló que “el hecho de que su llamada a la renovación haya suscitado desarrollos que han llevado a divisiones entre los cristianos, ha sido ciertamente trágico”.

“Los creyentes no se sintieron más hermanos y hermanas en la fe, sino adversarios y competencia. Por demasiado tiempo alimentando la hostilidad y han sido ávidos en luchas, fomentadas por intereses políticos y de poder, incluso no han tenido escrúpulos en usar la violencia los unos contra los otros, hermanos contra hermanos”, resaltó.

Francisco indicó que ahora la relación entre ambas confesiones es distinta y pidió “confirmar nuestra llamada sin retorno a testimoniar juntos el Evangelio y a proseguir en el camino hacia la plena unidad”.

El Pontífice explicó que “las diferencias en cuestiones de fe y de moral, que todavía existen, permanecen como desafíos en el recorrido hacia la visible unidad, la cual anhelan nuestros hermanos”.

“El dolor es vivido especialmente por los esposos que pertenecen a confesiones diversas”, dijo también en el discurso.

“Es necesario que nos involucremos, con oración insistente y con todas las fuerzas, en superar los obstáculos todavía existentes, intensificando el diálogo teológico y reforzando la colaboración entre nosotros, sobre todo en el servicio a aquellos que mayormente sufren y en el cuidado de la creación amenazada”.

JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO, LA IGLESIA LLAMA A VER EL ROSTRO DE CRISTO


Jornada Mundial del Enfermo: La Iglesia llama a ver el rostro de Cristo en los sufrientes
Por Miguel Pérez Pichel
 Foto: ACI Prensa





VATICANO, 06 Feb. 17 / 06:50 am (ACI).- El próximo 11 de febrero, la ciudad de Lourdes en Francia acogerá la Jornada Mundial del Enfermo, un “extraordinario evento eclesial”, en palabras de Mons. Jean-Marie Mate Musivi Mupendawatu, Secretario Delegado del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

Será “un momento fuerte de oración, de compartir, de ofrecer el sufrimiento por el bien de la Iglesia en un momento en el que se nos llama a todos a reconocer el rostro de Cristo en el rostro del hermano enfermo”, señaló en una rueda de prensa celebrada en el Vaticano este lunes 6 de febrero, rememorando algunas palabras de San Juan Pablo II.


Lourdes acoge por tercera vez, después de 1993 y 2004, la Jornada Mundial del Enfermo que este año celebra su 25ª edición.


Este evento se instituyó por iniciativa del Papa San Juan Pablo II en 1992 y se celebró por primera vez en Lourdes el 11 de febrero del año siguiente.

En la presente edición, debido a sus bodas de plata y por voluntad del Papa Francisco, se celebrará de forma extraordinaria con el tema “El asombro ante las obras que Dios realiza: ‘El Poderoso ha hecho obras grandes por mí’”.

El Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, presidirá la Misa Solemne del 11 de febrero, día de la primera aparición de la Virgen María en Lourdes a Santa Bernadette Soubirous y momento central de la Jornada Mundial del Enfermo.

Durante la rueda de prensa, Mons. Mupendawatu explicó lo que el Santuario de Lourdes significa para todos los cristianos del mundo. Remitiéndose de nuevo al Papa peregrino, recordó que “más allá del recorrido histórico, se pueden tomar las palabras del Santo Papa Juan Pablo II para reencontrar aquello que desde siempre ha sido el Santuario de Lourdes y aún hoy sigue siendo para el pueblo cristiano: ‘Lourdes, Santuario mariano muy querido para todo el pueblo cristiano, es el lugar y el símbolo de esperanza y de gracia en el signo de acogida y de entrega del sufrimiento salvífico’”.


El Papa Francisco, en su mensaje con motivo de esta 25ª edición de la Jornada Mundial del Enfermo, publicado el pasado mes de diciembre, indicó que esta celebración “constituye una ocasión para prestar especial atención a la situación de los enfermos y de todos los que sufren en general”.

Esta Jornada, escribió, también “es una llamada dirigida a los que se entregan en su favor, comenzando por sus familiares, los agentes sanitarios y voluntarios, para que den gracias por la vocación que el Señor les ha dado de acompañar a los hermanos enfermos”.

domingo, 5 de febrero de 2017

CUÁL ES LA IMPORTANCIA DE LAS OBRAS PARA LA SALVACIÓN? PAPA FRANCISCO LO EXPLICA


¿Cuál es la importancia de las obras para la salvación? Lo explica el Papa Francisco
Por Miguel Pérez Pichel




VATICANO, 05 Feb. 17 / 09:18 am (ACI).- El Papa Francisco subrayó la importancia de las buenas obras para la salvación. “Estamos llamados a hacer resplandecer en el mundo la luz de la fe, a entregarla a los demás mediante las obras buenas”, afirmó.

El Pontífice hizo estas afirmaciones durante el rezo del Ángelus de este domingo 5 de febrero, en la Plaza de San Pedro del Vaticano, donde comentó el Discurso de la Montaña presente en el Evangelio de San Mateo.

El Santo Padre recordó que “estamos reconocidos como verdaderos discípulos del Señor, que es Luz del mundo, por nuestras obras”. “¡Esa luz, debemos donarla con nuestras obras buenas!”, exhortó.

Francisco reflexionó sobre los conceptos “sal” y “luz” empleados por Jesús en su discurso y resaltó que “sus palabras se dirigen a los discípulos de todos los tiempos, incluidos los de hoy”.


“Jesús nos invita a ser un reflejo de su luz por medio del testimonio de sus obras buenas. Dice: ‘Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos’”.

El Obispo de Roma explicó que tanto nuestras obras buenas como las malas dejan una profunda huella en los demás: “es principalmente nuestro comportamiento el que, en el bien y en el mal, deja un signo en los demás”. También llamó a no retener para uno mismo el don de la fe que ha recibido, y pidió ser generosos y donarlo a los demás.

En ese sentido, resaltó la importancia del ejemplo de los cristianos en la labor de difusión del evangelio: “tenemos una obligación y una responsabilidad por el don recibido: la luz de la fe, que está en nosotros por medio de Cristo y de la acción del Espíritu Santo, no debemos retenerla como si fuese de nuestra propiedad”.

“Por el contrario, estamos llamados a hacerla resplandecer en el mundo, a entregarla a los demás mediante las obras buenas. Es de eso de lo que tiene necesidad el mundo a la luz del Evangelio que transforma, sana y garantiza la salvación a quien lo acoge”.

“La luz de nuestra fe, donándola, no se apaga, sino que se fortalece. En cambio, puede disminuir si no la alimentamos con el amor y con las obras de caridad”, insistió.

De esa manera, “la imagen de la luz se encuentra con la imagen de la sal”, indicó.

“La página evangélica, de hecho, dice que, como discípulos de Cristo, también somos ‘sal de la tierra’. La sal es un elemento que, mientras da sabor, conserva los alimentos de la alteración y la corrupción”. “¡En la época de Jesús no existían los frigoríficos!”, bromeó Francisco.

En este punto, el Papa resaltó que “la misión de los cristianos en la sociedad es la de dar sabor a la vida, con la fe y el amor que Cristo nos ha entregado y, al mismo tiempo, mantener lejos el germen contaminante del egoísmo, de la envidia y de la difamación”.

“Estos gérmenes arruinan el tejido de nuestras comunidades que, en cambio, deben resplandecer como lugares de acogida, de solidaridad y de reconciliación. Para cumplir esa misión, es necesario que nosotros mismos, en primer lugar, seamos liberados de la degeneración corruptora de la influencia mundana contraria a Cristo y al Evangelio. Esta purificación no finaliza nunca, debe renovarse continuamente”.

“Cada uno de nosotros estamos llamados a ser ‘luz’ y ‘sal’ en el propio entorno de la vida cotidiana, conservando la misión de regenerar la realidad humana en el espíritu del Evangelio y en la perspectiva del Reino de Dios”, concluyó.